sábado, 6 de junio de 2009

42º Capitulo

Al día siguiente, Luca llegó a la habitación acompañado por los bebés.
*Diego: (Alzó a Mateo) Te extrañé, campeón ¿Y tú?
*Mateo: (Rio) Ia... Br... Br... Pa-pa... (Agitaba alegremente los brazos mientras reía)
*Diego: ¡Qué lindo! Dijo papá. (Lo abrazó) Así se hace...
Milagros aún dormía en el coche de bebé. Diego colocó a Mateo en el coche de bebé y alzó a Milagros.
*Diego: Milagritos, también te extrañé... (Le besó la mano derecha) Te quiero mucho, muñequita.
*Milagros: (Abrió los ojos) Ia... Dock... (Rio y empezó a chuparse el pulgar)
*Luca: La adoras, Diego.
*Sonohrina: A verlos, Luca... Tráelos.
Luca acercó a los mellizos hasta la camilla. Sonohrina sonrió al verlos. Diego alzó a Mateo y lo colocó al lado de Sonohrina, ella lo abrazó con cuidado porque le dolían las costillas.
*Mateo: (Sonrió) Br... (Le acarició el cuello a Sonohrina)
Sonohrina le acarició la cabeza a Mateo, le sonrió y le besó la frente. Mateo sólo sonrió.
*Sonohrina: ¡Es lindo! (Sonrió y le besó la mejilla izquierda)
*Diego: Es tu hijo también... (La abrazó) No te acuerdas...
*Sonohrina: Es que no recuerdo haber tenido hijos... Lo siento, Dieguito.
*Luca: ¿Cómo no recuerdas haber tenido hijos? Si fue la vez en que casi te morías... Pero que viéndolos, o no sé cómo, te salvaste.
*Sonohrina: No recuerdo. Sé que son mis hijos por las fotos que Dieguito me enseñó en el celular, pero no recuerdo nada de eso... Puedo al menos imaginar cómo pasó todo gracias a Dieguito.
*Diego: Trataré de ayudarte a recordar, Sonohrina. Pero al menos sabes que no te estoy mintiendo.
*Sonohrina: Sé que eres sincero, Dieguito. Eso me gusta mucho de ti... ¿Cómo se llama el bebé?
*Diego: Se llama Mateo, y la bebé se llama Milagros.
*Sonohrina: ¡Qué lindos! Me parece mentira saber que tengo hijos y que son unos bebés tan bellos... (Sonrió)
En ese momento, la sonrisa de Sonohrina se borró de su cara, se puso pálida. Diego y Luca se preocuparon por ella, no dejaban de mirarla. Sonohrina pudo ver en su mente imágenes que parecían ser un poco tensas, pero reales. Veía imágenes de un parto, pero muy borrosas. Veía que le era difícil hacer que nacieran los bebés.
*Luca: ¿Qué pasó, Sonohrina?
*Sonohrina: No sé... A lo mejor estuve soñando despierta... ¡Ay, quiero ver a mi hija!
Diego alzó a Milagros y se la entregó a Sonohrina. Ella la abrazó con cuidado para evitar lastimarse las costillas. La abrazó muy tiernamente y la miró a los ojos.
*Milagros: Dock... (Rio) Ia... Mma... Ma-ma... (Rio)
*Sonohrina: (Sonrió) ¡Qué bella! Dijo mamá...
*Luca: Sí... (Sonrió) Han aprendido a hablar muy rápido.
*Sonohrina: Sí, ya veo... Dieguito, ¿cuándo volveremos a Italia?
*Diego: (Le acarició la frente con cuidado) Sonohrina... Volveremos cuando te sientas mejor. Cuando estés recuperada, regresaremos a Italia. Mientras estés así no podemos viajar. Yo sin ti no voy a ningún lugar.
*Luca: Ya lo dijiste muchas veces...
*Diego: Sí, yo sé. Pero ella no sabía.
*Sonohrina: Dieguito, no te preocupes por mí. Ve a Italia y yo luego iré y te alcanzo.
*Diego: Sonohrina, tú eres mi esposa. No te voy a dejar sola aquí, vendada y con necesidad de que te atiendan y te consientan... Soy tu esposo y te acompaño tanto en la salud como en la enfermedad.
*Sonohrina: (Sonrió) Gracias, Dieguito... (Lo besó) ¡Ay, me duele la costilla!
*Diego: Cuidado... (La ayudó a acostarse de nuevo en la camilla) No debes hacer presión ni moverte mucho, Sonohrina. Sabes que yo estoy aquí, yo no te voy a dejar sola, no me voy de Venezuela sin ti. (Le acarició la frente con cuidado de no mover la venda que le rodeaba la cabeza. Le sonreía)
*Sonohrina: ¿Puedo preguntarles algo?
*Luca: Por supuesto que sí. Pregunta...
*Sonohrina: ¿Cómo fue el parto de los mellizos?
*Luca: Diego lloró mucho...
*Sonohrina: ¿Por qué?
*Luca: A eso iba... Fue un parto muy difícil, tu vida estuvo en riesgo, podías morir... El médico creía que estabas muerta, pensó que no podría salvarte y por adelantado le dijo a Diego que tú habías muerto. Diego quiso pasar a verte y pudo hacerlo. Luego salió de la sala de partos y estaba sonriendo. Nos quedamos sorprendidos porque él estaba llorando mucho, y de pronto salió con una sonrisa. Dijo que no habías muerto, pero que estabas muy débil. Vimos a los bebés y todo fue muy lindo desde ese momento.
*Sonohrina: ¿Y dónde nacieron ellos?
*Diego: En Italia. Nacieron en Verona...
*Sonohrina: ¡Son preciosos! Y Milagros se parece mucho a ti, Dieguito.
*Diego: (Sonrió) Todos dicen lo mismo...
*Luca: Y la adora... Es impresionante el cariño que le tiene Diego a esa bebé.
*Sonohrina: Son demasiado tiernos los dos ¿Quién nació primero?
*Diego: Mateo... Y fue muy difícil hacerlo nacer.
*Sonohrina: ¿Tú estuviste, Dieguito?
*Diego: No. Tú no querías compañía en el parto. Querías hacerlo sola.
*Sonohrina: Entiendo.
Luego de unas horas, Diego y Luca se fueron a merendar a la cafetería de la clínica. Diego le compró a Sonohrina un dulce que pensó le gustaría y se compró un helado. Luca decidió comprarse también un helado. Mientras ellos merendaban, Sonohrina dormía en la habitación. Soñó que estaba cruzando la calle, de pronto una camioneta muy grande iba a toda velocidad y estaba a punto de atropellarla cuando escuchó a lo lejos la voz de Diego que la llamaba.
*Diego: Sonohrina... Sonohrina... ¿Estás bien? Estás muy pálida y sudando... (Le acariciaba la frente y las mejillas)
*Sonohrina: Fue una pesadilla... Estoy bien, Dieguito...
*Diego: (Le acarició la mano derecha) ¿Recuerdas lo que soñaste?
*Sonohrina: Un poco... Dieguito, quiero ir a mi casa.
*Diego: No podemos volver a Italia ahora. Debes recuperarte primero.
*Sonohrina: Yo decía ir a mi casa de aquí en Venezuela. Dieguito, quiero ver a mi familia, más que todo a mi hermana y a mis padres.
*Diego: Perdón Sonohrina, pero tu tío Eugenio me detesta. Yo no quiero verle la cara de molestia, aborrece mi presencia. Perdóname, Sonohrina, no quise decirlo así, pero es la verdad.
*Sonohrina: Yo lo sé, Dieguito. Pero son parte de mi familia y quisiera que al menos se enteren que estoy aquí y me vengan a ver.
*Diego: Bueno, me convenciste... Los buscaré y les diré que estás aquí y quieres verlos. Mira (Le entregó el dulce) te traje esto.
*Sonohrina: ¡Qué gentil! Gracias, Dieguito. Muchas gracias.
Sonohrina comenzó a comer el dulce que Diego le compró mientras Diego y Luca fueron a casa de Sonohrina para informar a su familia sobre su estadía en la clínica. Llegaron y tocaron el timbre. La puerta fue abierta por una muchacha muy parecida a Sonohrina, pero más joven. Se quedó extrañada porque no sabía quiénes eran aquellos muchachos que estaban frente a ella. Era Loredana, su hermana menor.
*Loredana: ¿Sí? ¿Qué sucede?
*Luca: Hola, vinimos a dar una noticia que les importará mucho.
*Loredana: ¿Qué pasó? (Estaba un poco nerviosa)
*Diego: Tú debes ser Loredana ¿Cierto?
*Loredana: Sí... ¿Ustedes quiénes son?
*Diego. Yo soy el esposo de tu hermana, soy Diego. Y él es mi hermano Luca. Vinimos a avisar algo muy importante para ustedes...
*Loredana: Pero mi hermana no se casó, está en Italia.
*Luca: Ella se casó con Diego en Italia, pasa que no avisó nada porque ella sabía que mucha gente estaría en desacuerdo. Pero eso no es lo que vinimos a decir...
*Loredana: Díganlo entonces.
*Luca: Tu hermana está en la clínica y perdió un poco de su memoria. Tuvo un accidente hace unos días.
Al rato se escuchó una voz masculina que Diego reconoció en seguida, era la voz de Eugenio, quien se asomó para ver quién estaba en la puerta. Cuando vio a Diego, se disgustó.
*Eugenio: ¿Qué hacen aquí?
*Diego: Vinimos a avisarles que mi esposa está en la clínica y quiere verlos a todos.
*Eugenio: (Pálido) ¿Qué le hiciste?
Eugenio estuvo cerca de golpear a Diego, pero Luca lo detuvo a tiempo. Tomó a Eugenio por los hombros.
*Luca: Cálmese señor. Su sobrina está bien. Se está recuperando perfectamente. Sólo que ella quiere que vayan a visitarla y nosotros vinimos para comunicar la información.
*Eugenio: ¡Mi sobrina! ¡Ay no! ¿Y en qué clínica está?
*Luca: En la clínica El Ávila.
Eugenio sintió una gran presión en el pecho. Se alejó un poco de la puerta y se agachó.
*Eugenio: Yo sabía. Sabía que al casarse con ese tipo, su vida empeoraría... ¡Lo sabía!
*Loredana: Tío, cuidado. Te puede pasar algo, acuérdate que eres hipertenso. (Lo abrazó) Tío, mi hermana está bien, solamente tuvo un accidente y está hospitalizada. Pero estos muchachos fueron muy gentiles al venir a informarnos que ella quiere vernos. Vamos a la clínica a verla ¿Sí? Respira y vamos. (Miró a Luca y a Diego) Esperen aquí. Voy a decirle a mis padres para ir todos juntos.
Loredana entró a una habitación. En seguida salió con sus padres y todos se fueron a la clínica El Ávila. Al llegar, entraron a la habitación de Sonohrina y la encontraron durmiendo. Loredana se acercó a los bebés y los vio mientras dormían, pensó que eran muy lindos. Ella no sabía que se había convertido en tía. Alzó a Mateo y sonrió mientras lo miraba, le besó la frente. Sonohrina despertó y conversaba con sus familiares.
*Loredana: ¿Cuánto tiempo tienen los bebés?
*Luca: Tienen ya casi un año.
*Loredana: Son muy lindos... ¿Cómo se llaman?
*Diego: El niño se llama Mateo y la niña se llama Milagros. Nosotros fuimos a presentarlos hace días. Nos abrió la puerta tu tío y nos botó de la casa, no pudimos presentarlos.
*Loredana: Mi tío comentó una vez que mi hermana estaba saliendo con un hombre que no le convenía ¿Tú eres ese hombre?
*Diego: Sí. Tu tío me detesta.
*Loredana: ¿Es cierto que eres cantante?
*Diego: Sí, es cierto. Loredana, yo amo a tu hermana. Doy todo por ella, lo que sea por ella. Es mi princesa...
*Loredana: Me alegra que la quieras tanto. Si ella es feliz contigo, yo estoy de acuerdo con su matrimonio.
*Diego: Gracias. (Sonrió) Ojalá el resto de tu familia opine lo mismo que tú.
*Loredana: Por nada. Camilo no supo quererla. Le daba de todo, pero nunca la quiso sinceramente. Creyó que el amor se compra con dinero, pero se dio cuenta que no es así. Él se ganó todo el cariño de mi familia, pero yo no estaría de acuerdo si mi hermana se hubiese casado con él.
*Diego: Si tu hermana se hubiese casado con él, no sería feliz.
*Loredana: Nunca creí que mi hermana se enamoraría de otro hombre. La veía tan enamorada de Camilo... Pero me dio miedo cuando me contó que pensaba tener un hijo con Camilo. Nunca fue el hombre correcto para ella, tenía varias mujeres a escondidas.
*Diego: ¿En serio? ¿Tan machista es?
*Loredana: Sí. Yo no quería ver a mi hermana casándose con él... A veces se ponía sucio con mi hermana. Se encerraban en el cuarto, sólo ellos sabían lo que ocurría. Luego salían con actitud extraña. Era terrible imaginar que mi hermana y él...
*Diego: Sí, yo entiendo.
*Loredana: Ella sufriría mucho si se hubiese casado con Camilo. Contigo es y será feliz, de eso estoy segura.
*Diego: Gracias. No sólo ella, yo también soy muy feliz.
En ese momento, Milagros abrió los ojos y comenzó a llorar por hambre. Diego la alzó y la abrazó, se la entregó a Sonohrina. Ella la abrazó y la alimentó.
*Loredana: Muy lindos los bebés.
*Sonohrina: Sí. Y se portan bien.
*Milagros: Dock... (Eructó) Ia... Dock... Mbr... Pa-pa... (Rio)
*Diego: ¡Qué linda mi bebé! (Sonrió y la abrazó) Con su "Dock"... Y ahora sabe decir papá... (Le besó la mejilla)
Luego de unas horas, la familia de Sonohrina se fue de la clínica. Los padres de Sonohrina también pudieron conocer a los bebés, no pensaron nada malo sobre el matrimonio de Diego y Sonohrina. Sólo pensaron que serían felices juntos y que Diego no se veía tan mala gente como lo describía Eugenio.

1 comentario:

  1. este capitulo tambien esta re bueno pero tambien te quedo un poco xl jajajajajaja

    ResponderEliminar