A la mañana siguiente, Diego se despertó y se alistó para el paseo que lo esperaba a la Estatua de la Libertad. Sonohrina seguía dormida. Diego comenzó a besarle las mejillas, luego el cuello, el escote y luego le subió el pijama para besarle el vientre. Sonohrina abrió los ojos y sonrió.
*Diego: Buenos días, princesa Sonohrina... (Sonrió) ¿Cómo estás?
*Sonohrina: Bien... (Sonrió y lo besó) ¿Y tú?
*Diego: Bien... (Siguió besándole el vientre y le subió un poco más el pijama)
*Sonohrina: (Rio) ¡Ay, Dieguito ya! (Rio) Me voy a alistar para nuestro paseo... (Rio) Aparte de que me haces cosquillas... (Rio)
Diego le subió más aún el pijama y la seguía besando donde Sonohrina tenía cosquillas mientras ella sólo reía inconteniblemente. Sonohrina no podía parar de reír, pero se bajó el pijama y fue al baño para alistarse e ir al paseo. Horas más tarde fueron a visitar la Estatua de la Libertad, tomaron un poco de chocolate caliente y pudieron sacar cuarenta fotos juntos por Nueva York. Almorzaron y cenaron en dos restaurantes diferentes y luego se fueron a bailar juntos. Regresaron al hotel muy entrada la madrugada. Sonohrina había tomado mucho y Diego tuvo que subirla a la habitación alzada entre sus brazos.
*Sonohrina: (Rio) Dieguito... ¡Ay Dieguito...! La pasamos muy bien. Me divertí mucho. (Rio) ¡Te amo, Dieguito!
Diego soltó a Sonohrina acostándola en la cama mientras ella no borraba una gran sonrisa de su rostro. Diego comenzó a besarla y Sonohrina no paraba de reír porque Diego le hacía cosquillas en el vientre. Sonohrina lo miró a los ojos y lo besó sin decirle nada, pero con la mirada le comunicaba todo.
*Diego: Sonohrina... (La besó) Te amo... Como no tienes idea...
*Sonohrina: Yo también, Dieguito... (Rio y lo besó)
Diego le subió la camisa a Sonohrina, ella sólo lo miraba sonriendo y lo besaba. El ambiente era perfecto y la pasión que se tenían en ese momento se fortalecía cada vez más, hasta que ambos se dejaron llevar; fue un momento muy lindo para ambos, sólo seguían lo que sentían sin pensar en nada más. Se besaban y se acariciaban mutuamente, Sonohrina reía de vez en cuando porque Diego le hacía cosquillas en el vientre y en el cuello. Luego, ambos durmieron abrazados.
Al día siguiente, Diego despertó mirando a Sonohrina dormir aún; le acarició la cabeza suavemente, luego las mejillas, la espalda y la mano izquierda que estaba sobre su cuerpo. Sonohrina no abría los ojos, entonces Diego decidió levantarse de la cama y alistarse para comenzar el día. Sonohrina durmió hasta luego de un par de horas, cuando ella despertó, Diego estaba a su lado acariciándole el cabello mientras miraba la televisión.
*Sonohrina: (Le besó la mejilla) Hola Dieguito... ¿Cómo estás?
*Diego: Bien, Sonohrina... ¿Y tú?
*Sonohrina: Bien, también. (Rio) Ayer la pasamos inolvidable.
*Diego: (Sonrió y la besó) Sí... (La besó) Definitivamente... Sonohrina, ¿te acuerdas de todo lo que nos pasó?
*Sonohrina: Sí, fue hermoso Dieguito de verdad...
Sonohrina fue al baño para alistarse e iniciar con ánimo el día que apenas empezaba, sólo esperaba no estar embarazada. Un par de horas más tarde salieron a comprar las cosas que al día anterior no les dio tiempo de comprar. Sonohrina compró en la farmacia una prueba de embarazo casera para aclararse la duda. Al llegar al hotel, corrió al baño para realizarse la prueba que había comprado en la farmacia. Los resultados fueron negativos. Salió del baño y se acostó en la cama para dormir junto a Diego, los dos dormían profundamente. Sonohrina se despertó y vio a Diego sentado frente a la computadora portátil insertando las fotos que se tomaron en Nueva York para mandárselas a Luca. Luego de un rato, salieron a caminar un poco por los pasillos del hotel hasta que Diego tuvo que volver a la habitación para ir al baño y Sonohrina lo esperaría afuera; mientras caminaba para encontrarse con Sonohrina, Diego pudo ver a Amelith.
*Amelith: ¡Hola Diego! ¿Cómo estás? (Lo abrazó) Tanto tiempo sin verte. No sabía que estabas aquí.
*Diego: Estoy de luna de miel con mi esposa ¿Tú a qué viniste?
*Amelith: Negocios familiares, Diego... ¿Puedes acompañarme a mi cuarto? (Sonrió) No quiero estar sola... ¿Sí?
*Diego: No me podría quedar por mucho tiempo porque tengo planes con mi esposa... Lo siento.
*Amelith: (Pensó, mas no lo dijo) Y yo tengo planes pendientes contigo desde hace unos meses... (Sonrió) Tranquilo, Diego. Ven.
Llegaron a la habitación de Amelith. Sonohrina no sabía dónde estaba Diego porque ella lo esperaba a las afueras de la piscina luego que él le había dicho que iría al baño.
*Amelith: ¿No quieres beber algo, Diego?
*Diego: Bueno, está bien.
*Amelith: (Se quitó la camisa) Hace calor, ¿no crees?
*Diego: Sí, el clima ha estado muy extraño. En la noche no hace tanto calor.
*Amelith: ¿Puedo llamarte "piccolo"? (Lo abrazó)
*Diego: ¿Por qué?
*Amelith: Para no llamarte sólo Diego y ponerte un apodo... (Le quitó la camisa) ¿Estás más cómodo así, piccolo?
*Diego: Amelith, yo no me puedo quedar mucho tiempo y debo irme con mi esposa.
*Amelith: No te puedes ir aún, piccolo. No has bebido lo que te ofrecí... (Le sirvió un vaso de agua) Toma, no quiero que te vayas así, piccolo.
Lo que Diego no sabía era que Amelith había mezclado el agua con una droga que utilizó para hacer lo que ella quisiera con él.
*Amelith: Te veo cansado o mareado, piccolo. Acuéstate un rato... (Le acariciaba la frente)
*Diego: Gracias, Amelith.
Diego se acostó en la cama y cerró los ojos. Amelith se acostó a su lado y le besó el cuello. Sabía que ya la droga inició su efecto y decidió aprovecharse.
*Amelith: Piccolo, ¿me harías un favor? Es muy sencillo.
*Diego: Dime... ¿Cuál es?
*Amelith: Es un favor que tu hermano no me hizo y que quizá tú sí lo hagas. Quiero ser tuya hoy y que te olvides de todo... (Lo besó)
*Diego: Ehm... Sonohrina...
*Amelith: Dime...
*Diego: Sonohrina... (La besó) Te amo...
*Amelith: Pase lo que pase, no me dejes sola y haz lo que yo te diga ¿De acuerdo, piccolo?
*Diego: Lo que digas, Sonohrina.
*Amelith: Quiero saber... El número de tu habitación...
*Diego: 504...
*Amelith: Quiero saber el número de tu tarjeta de crédito, banco... Todo...
Diego le dijo inconscientemente toda la información a Amelith. Ella nunca fue suya, sólo buscaba robarle sus pertenencias. Aprovechó que le creía que estaba con Sonohrina para sacarle todo tipo de información, eso era lo que ella planificaba hacerle a Luca y al otro muchacho con el que cenaba en el restaurante hace un par de noches, pero él se dio cuenta de lo que le sucedía y de su técnica y ella lo mató a puñaladas. Diego se durmió y Amelith lo llevó a su habitación, no había nadie y aprovechó para llevarse los documentos importantes de Diego y de Sonohrina, la computadora, la cámara fotográfica, las cosas que habían comprado ese día y todo el dinero que encontró. Luego se fue de la habitación para que no la descubrieran.
Rato después, Sonohrina llegó a la habitación porque se había cansado de esperar a Diego, lo encontró durmiendo en la cama muy tranquilo aunque un poco pálido. Sabía que algo faltaba en su habitación, gran parte de su ropa no estaba en el armario, tampoco estaba la computadora, ni la cámara digital. Sonohrina trató de despertar a Diego.
*Diego: Sonohrina discúlpame. Me duele la cabeza...
*Sonohrina: Dieguito, son la 7:30 de la noche y nuestras cosas no están... ¿Dónde estabas, Dieguito?
*Diego: Lo último que recuerdo es que estaba en el cuarto de Amelith. Me ofreció un vaso de agua porque hacía calor y me lo tomé, no recuerdo más.
*Sonohrina: ¿Sabes el número de su habitación?
*Diego: Pude ver que era la 514.
Sonohrina no dijo nada y salió corriendo de la habitación para dirigirse a la recepción del hotel. Llegó muy cansada y casi sin energías para hablar.
*Sonohrina: ¡Me robaron!
*(Recepcionista): Disculpe, ¿quién le robó?
*Sonohrina: La señorita de la habitación 514.
*(Recepcionista): ¿Habla de la señorita Amelith Le Branch?
*Sonohrina: Sí... (Gritó) ¡Quiero mis cosas de vuelta!
Sonohrina estaba muy desesperada. La recepcionista la acompañó hasta la habitación de Amelith, le tocaron la puerta y ella no respondió. Sonohrina le tocó la puesta más fuerte.
*Sonohrina: ¡Quiero mis cosas, ladrona! ¡Abre la puerta!
Amelith abrió la puerta muy molesta y Sonohrina aprovechó para entrar a la habitación, estaba molesta.
*Amelith: ¡Qué mal educada! Ni siquiera te he dicho que pases a mi habitación.
*Sonohrina: Mis cosas... Mis cosas... ¿Dónde están mis cosas? ¡Quiero mis cosas!
*Amelith: No sé de qué hablas, pero me estás desordenando toda la habitación.
*Sonohrina: Devuélveme mis cosas ¿Dónde las tienes?
*Amelith: Yo no tengo tus cosas...
Sonohrina encontró los documentos que Amelith se había robado, la computadora y la cámara.
*Sonohrina: ¡Esto es mío! ¿Y el dinero dónde está?
*Amelith: ¿Qué dinero? No sé de qué hablas...
*Sonohrina: El dinero que mi esposo trajo para nuestro viaje a Miami Beach ¿Dónde está?
*Amelith: Yo no tengo tu dinero.
*Sonohrina: Sí lo tienes porque tú entraste a mi habitación y lo robaste.
*Amelith: Busca todo lo que quieras porque no lo vas a conseguir...
*Sonohrina: Entonces dámelo por lo fácil.
Amelith buscó en los cajones en silencio, encontró su navaja y trató de apuñalar a Sonohrina, pero ella la detuvo gritando y pidiendo ayuda. La recepcionista llegó al instante y le quitó la navaja a Amelith, en seguida Amelith se abalanzó contra Sonohrina y empezó a ahorcarla. Quería matarla porque Sonohrina sabía demasiado sobre lo que ella hacía cuando conocía a algún viajero, ella se aprovechaba de su belleza y su dulzura para robarles el corazón y muchas cosas más; los mataba sólo si la descubrían para evitar ser delatada como una criminal. En la habitación vecina había un policía hospedándose y escuchó los gemidos secos de Sonohrina, a punto de apagarse para siempre. Entró en la habitación y salvó a Sonohrina, quien ya estaba empezando a recuperar el aire que había perdido. Amelith salió detenida y la llevaron a la cárcel.
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Guau !!! que capitulo jajajajaja esta buenismo me encanta pero estoy muy ansiosa porque quiero saber el nombre real de Sonohrina
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