Sonohrina pudo recuperar todas sus pertenencias y regresó a la habitación con todas las cosas que había perdido.
*Diego: Te noto muy agitada... ¿Qué te pasó?
*Sonohrina: Amelith es una criminal. Nos robó muchas cosas y las pude recuperar... Trató de matarme, Dieguito.
*Diego: ¿Se la llevaron presa?
*Sonohrina: Espero que sí... Tuve mucho miedo, Dieguito... (Lo abrazó)
*Diego: (La abrazó y la besó) Ya pasó, Sonohrina. No te preocupes que ya todo está bien... Gracias por recuperar las cosas. Si quieres te consiento un poco para que se vaya el susto... (La besó)
*Sonohrina: ¡Ay Dieguito! Gracias, pero no hace falta.
*Diego: (Sonrió y le subió un poco la camisa) ¿En serio?
*Sonohrina: (Sonrió y lo besó) Como que no... (Lo besó)
*Diego: ¿Quieres o no?
*Sonohrina: (Lo abrazó) Sí...
*Diego: ¿Segura? (La besó y le qutó la camisa)
*Sonohrina: Sí... (Lo besó)
*Diego: ¿Muy segura? (La abrazó mientras la besaba)
*Sonohrina: Sí... (Lo abrazó) Muy segura... (Lo besó) Segurísima... (Lo besó)
*Diego: ¿Sin problemas? (La besó mientras la acostaba en la cama)
*Sonohrina: Sin problemas... (Lo besó) No tengo problema.
Así pasaron la noche juntos y tranquilos. Lo que no sabían era que en ese momento ocurría un temblor en Nueva York, todos salieron asustados del hotel, pero Diego y Sonohrina no habían sentido nada.
Al día siguiente, Luca vio en las noticias internacionales un reportaje sobre el temblor en Nueva York. Esperó unas cuantas horas para no despertar a Diego y saber cómo estaban.
Diego despertó y vio que Sonohrina estaba dormida aún. Le acarició el cabello y le besó la frente y la abrazó mientras le acariciaba la espalda, luego comenzó a jugar con la espalda de Sonohrina como si fuese un piano. Tomó un poco de su cabello y lo contempló, le parecía que Sonohrina tenía el cabello muy lindo. Luego contempló sus caderas y se las acarició con suavidad. En ese momento escuchó un escándalo fuera de la habitación, se puso un pantalón corto, una camisa y fue a averiguar qué ocurría, se le acercó el vecino de habitación muy preocupado.
*(Vecino): ¿Y por qué estás ahí adentro?
*Diego: Bueno porque me acabo de despertar ¿Qué está pasando aquí?
*(Vecino): Ayer hubo un temblor ¿Tú lo sentiste?
*Diego: No... ¿A qué hora pasó?
*(Vecino): En la madrugada.
*Diego: Yo en particular no sentí nada. Estaba...
*(Vecino): Tranquilo. Me conformo con saber que estás bien... ¿Y tu esposa no lo sintió?
*Diego: No lo sé. Supongo que no... Ella no me dijo nada.
*(Vecino): ¿Pero está bien?
*Diego: Sí, esta durmiendo. Al parecer, ella tampoco sintió el temblor.
Un par de horas más tarde, Luca llamó a Diego para informarle que la noticia del temblor se había dado a conocer en Italia.
*Diego: Tranquilos. Estamos bien y ni siquiera sentimos nada... Un vecino me habló sobre eso... Al menos yo no lo sentí, no sé si Sonohrina lo sintió; cuando despierte le pregunto.
*Luca: De acuerdo. Dicen que fue fuerte, pero me alegra saber que ustedes están bien.
*Diego: Sí, gracias por llamar. Aprovechando que llamaste quisiera contarte algo sobre tu novia.
*Luca: ¿Era ella la que estaba en el restaurante?
*Diego: Sí... Y está presa ¿Sabías lo que hacía? Toda una criminal...
*Luca: ¿Qué hacía?
*Diego: Bueno, es una larga historia, pero te cuento despacio y con detalles para que entiendas perfecto.
*Luca: Sí, cuéntame por favor.
Diego le contó todo lo que Amelith intentó hacer. Luca se decepcionó por completo de haberse enamorado de una criminal que sólo le interesaba su dinero. Pensó en Alejandra, pero supo que ella ya no le prestaba atención y no regresaría con él. Se alegró por Sonohrina, ya que gracias a ella, él y su hermano no habían perdido nada de dinero ni documentos importantes.
*Diego: También te quiero decir que te conectes pronto para mandarte las fotos que tomamos en Nueva York, son cuarenta.
*Luca: De acuerdo... Y gracias.
*Diego: ¿Cómo están los bebés?
*Luca: Bien, extrañándolos a ustedes...
*Diego: Nosotros también los extrañamos, ¿durmieron su siesta?
*Luca: Sí. Se han portado muy bien, mañana los llevaré al pediatra. Bueno, te dejo porque se va a cortar la llamada. Chao.
*Diego: Chao. Saludos.
Luca colgó la llamada y se conectó. Vio que Alejandra estaba conectada y la saludó, aunque sabía que ella no le respondería.
*Alejandra: Hola Luca ¿Cómo estás?
*Luca: (Sorprendido) Bien ¿Y tú?
*Alejandra: Bien... ¿Los mellizos?
*Luca: Bien. Aquí conmigo ¿Quieres verlos?
*Alejandra: De acuerdo...
Conversaron por video llamada. Alejandra sonrió al ver a los bebés y los saludó con la mano. Ellos devolvieron el saludo sonriendo porque la veían sonreír. Luego Luca los llevó a su cuarto para dejarlos jugar y poder hablar tranquilo con Alejandra.
*Luca: Diego y Sonohrina están en Nueva York de luna de miel, pero no sintieron el temblor.
*Alejandra: Fue muy fuerte, pero si ellos están bien es lo importante. Yo te cuento que después de la muerte de mi mamá no he vuelto a ser la misma. Extraño mucho ciertas cosas...
*Luca: También yo.
*Alejandra: Tú tienes a tus padres, Luca, y yo no. A ti no te falta nada...
*Luca: Me faltas tú. Alejandra, no me odies.
*Alejandra: Luca, lo nuestro no es lógico. Estamos muy lejos, tú eres muy ocupado y ya tienes novia.
*Luca: Amelith ya no es mi novia, me di cuenta de muchas cosas sobre ella y ya no la quiero.
*Alejandra: Ya conocerás a alguien.
*Luca: Te conocí a ti, Alejandra. Sólo me gustas tú y no existe nadie más.
*Alejandra: Luca...
*Luca: Haría lo que sea por ti. Si quieres voy a Venezuela y nos casamos.
*Alejandra: Luca... No inventes mucho porque vas a caer muy bajo.
*Luca: Por ti lo haría, y con orgullo.
*Alejandra: (Rio) Estás loco... (Rio)
*Luca: Sí, de amor por ti.
*Alejandra: ¡Luca! No te pongas así...
*Luca: ¿Así cómo?
*Alejandra: Así de ilusionado por mí.
*Luca: Te amo, Alejandra. Te amo y no me importa nada.
*Alejandra: No sigas... (Se le distorcionó la voz)
*Luca: ¿Tú no?
*Alejandra: No sé, Luca. Ya me acostumbré a verte como un amigo. Lo nuestro es imposible, Luca.
*Luca: Iré a Venezuela. No sé cuándo, pero iré por ti, a buscarte.
*Alejandra: Luca, no inventes, es en serio... Déjalo así.
*Luca: Tú quieres que yo vaya, pero no entiendo por qué no me lo dices. Sabes que me amas.
*Alejandra: ¡Luca...! Sí, está bien, te amo Luca. Yo también te amo, pero no podemos estar juntos por varias razones.
*Luca: (Sonrió) ¿Como cuáles?
*Alejandra: Hay mucha distancia entre nosotros, llevamos estilos de vida diferentes... Somos muy diferentes, Luca...
*Luca: Te estoy prometiendo que voy a ir a Venezuela... ¿Por qué no me crees?
*Alejandra: Es muy arriesgado, Luca. No lo hagas. Bueno, me tengo que ir porque no quiero llegar tarde al trabajo ¿Hablamos la próxima?
*Luca: Gracias, Alejandra. De acuerdo, hasta la próxima. Te amo.
Alejandra se fue a trabajar sonriendo porque le parecía que Luca se arriesgaba mucho por ella y eso le parecía loco y gracioso. Luca se alegró de saber que Alejandra no estaba molesta con él y que habían podido hablar. De veras se sentía arrepentido de haberse enamorado de una mujer como Amelith, no sabía cómo había podido ser tan ciego ante la técnica de robo que usaba Amelith ante todos los viajeros que conocía, decidió eliminarla de sus contactos vía e-mail y de su directorio telefónico en el celular.
*(Sr. Fainello): ¿Hablaste con Diego?
*Luca: Sí...
*(Sra. Fainello): ¿Están bien? (Se notaba preocupada)
*Luca: Sí. Diego me dijo que ellos no sintieron nada, se enteraron por un vecino que les contó.
*(Sra. Fainello): ¡Ay, me alegra saberlo! (Sonrió) ¿Y eso que estás tan feliz?
*Luca: Mamá, ya conocí al amor de mi vida... Se llama Alejandra y está en Venezuela.
*(Sr. Fainello): Tú y tu hermano se enamoraron de venezolanas ¿No será la misma? (Rio)
*Luca: No... Yo reconozco que Sonohrina es muy bonita, pero no es ella.
*(Sra. Fainello): ¿Quién es?
*Luca: Es una muchacha que conocí en mi segundo viaje a Venezuela y empezamos a salir. Es muy amiga de Sonohrina, aunque ella no fue quien me la presentó, la conocimos en un restaurante.
*(Sr. Fainello): ¿Vas a ir para allá?
*Luca: Sí, a buscarla y la traigo a vivir aquí...
*(Sra. Fainello): ¿Y en qué cuarto va a dormir?
*(Sr. Fainello): Con él. Déjalo, nuestro hijo es ya un hombre y sabe lo que hace. Y es responsable de ello, ¿no, Luca?
*Luca: Sí... Yo me caso con ella, mamá. No te preocupes.
*(Sra. Fainello): No te vayas a Venezuela a vivir sólo por amor, Luca. Es muy arriesgado y nos harías mucha falta.
*Luca: Estoy diciendo que me caso con Alejandra y la traigo para Italia.
*(Sr. Fainello): Bueno, de acuerdo.
Luca estaba muy contento al saber que iría a buscar a Alejandra, sabía que sus padres la aceptarían en seguida porque era una muchacha muy sencilla y educada.
lunes, 29 de junio de 2009
viernes, 26 de junio de 2009
50º Capitulo
A la mañana siguiente, Diego se despertó y se alistó para el paseo que lo esperaba a la Estatua de la Libertad. Sonohrina seguía dormida. Diego comenzó a besarle las mejillas, luego el cuello, el escote y luego le subió el pijama para besarle el vientre. Sonohrina abrió los ojos y sonrió.
*Diego: Buenos días, princesa Sonohrina... (Sonrió) ¿Cómo estás?
*Sonohrina: Bien... (Sonrió y lo besó) ¿Y tú?
*Diego: Bien... (Siguió besándole el vientre y le subió un poco más el pijama)
*Sonohrina: (Rio) ¡Ay, Dieguito ya! (Rio) Me voy a alistar para nuestro paseo... (Rio) Aparte de que me haces cosquillas... (Rio)
Diego le subió más aún el pijama y la seguía besando donde Sonohrina tenía cosquillas mientras ella sólo reía inconteniblemente. Sonohrina no podía parar de reír, pero se bajó el pijama y fue al baño para alistarse e ir al paseo. Horas más tarde fueron a visitar la Estatua de la Libertad, tomaron un poco de chocolate caliente y pudieron sacar cuarenta fotos juntos por Nueva York. Almorzaron y cenaron en dos restaurantes diferentes y luego se fueron a bailar juntos. Regresaron al hotel muy entrada la madrugada. Sonohrina había tomado mucho y Diego tuvo que subirla a la habitación alzada entre sus brazos.
*Sonohrina: (Rio) Dieguito... ¡Ay Dieguito...! La pasamos muy bien. Me divertí mucho. (Rio) ¡Te amo, Dieguito!
Diego soltó a Sonohrina acostándola en la cama mientras ella no borraba una gran sonrisa de su rostro. Diego comenzó a besarla y Sonohrina no paraba de reír porque Diego le hacía cosquillas en el vientre. Sonohrina lo miró a los ojos y lo besó sin decirle nada, pero con la mirada le comunicaba todo.
*Diego: Sonohrina... (La besó) Te amo... Como no tienes idea...
*Sonohrina: Yo también, Dieguito... (Rio y lo besó)
Diego le subió la camisa a Sonohrina, ella sólo lo miraba sonriendo y lo besaba. El ambiente era perfecto y la pasión que se tenían en ese momento se fortalecía cada vez más, hasta que ambos se dejaron llevar; fue un momento muy lindo para ambos, sólo seguían lo que sentían sin pensar en nada más. Se besaban y se acariciaban mutuamente, Sonohrina reía de vez en cuando porque Diego le hacía cosquillas en el vientre y en el cuello. Luego, ambos durmieron abrazados.
Al día siguiente, Diego despertó mirando a Sonohrina dormir aún; le acarició la cabeza suavemente, luego las mejillas, la espalda y la mano izquierda que estaba sobre su cuerpo. Sonohrina no abría los ojos, entonces Diego decidió levantarse de la cama y alistarse para comenzar el día. Sonohrina durmió hasta luego de un par de horas, cuando ella despertó, Diego estaba a su lado acariciándole el cabello mientras miraba la televisión.
*Sonohrina: (Le besó la mejilla) Hola Dieguito... ¿Cómo estás?
*Diego: Bien, Sonohrina... ¿Y tú?
*Sonohrina: Bien, también. (Rio) Ayer la pasamos inolvidable.
*Diego: (Sonrió y la besó) Sí... (La besó) Definitivamente... Sonohrina, ¿te acuerdas de todo lo que nos pasó?
*Sonohrina: Sí, fue hermoso Dieguito de verdad...
Sonohrina fue al baño para alistarse e iniciar con ánimo el día que apenas empezaba, sólo esperaba no estar embarazada. Un par de horas más tarde salieron a comprar las cosas que al día anterior no les dio tiempo de comprar. Sonohrina compró en la farmacia una prueba de embarazo casera para aclararse la duda. Al llegar al hotel, corrió al baño para realizarse la prueba que había comprado en la farmacia. Los resultados fueron negativos. Salió del baño y se acostó en la cama para dormir junto a Diego, los dos dormían profundamente. Sonohrina se despertó y vio a Diego sentado frente a la computadora portátil insertando las fotos que se tomaron en Nueva York para mandárselas a Luca. Luego de un rato, salieron a caminar un poco por los pasillos del hotel hasta que Diego tuvo que volver a la habitación para ir al baño y Sonohrina lo esperaría afuera; mientras caminaba para encontrarse con Sonohrina, Diego pudo ver a Amelith.
*Amelith: ¡Hola Diego! ¿Cómo estás? (Lo abrazó) Tanto tiempo sin verte. No sabía que estabas aquí.
*Diego: Estoy de luna de miel con mi esposa ¿Tú a qué viniste?
*Amelith: Negocios familiares, Diego... ¿Puedes acompañarme a mi cuarto? (Sonrió) No quiero estar sola... ¿Sí?
*Diego: No me podría quedar por mucho tiempo porque tengo planes con mi esposa... Lo siento.
*Amelith: (Pensó, mas no lo dijo) Y yo tengo planes pendientes contigo desde hace unos meses... (Sonrió) Tranquilo, Diego. Ven.
Llegaron a la habitación de Amelith. Sonohrina no sabía dónde estaba Diego porque ella lo esperaba a las afueras de la piscina luego que él le había dicho que iría al baño.
*Amelith: ¿No quieres beber algo, Diego?
*Diego: Bueno, está bien.
*Amelith: (Se quitó la camisa) Hace calor, ¿no crees?
*Diego: Sí, el clima ha estado muy extraño. En la noche no hace tanto calor.
*Amelith: ¿Puedo llamarte "piccolo"? (Lo abrazó)
*Diego: ¿Por qué?
*Amelith: Para no llamarte sólo Diego y ponerte un apodo... (Le quitó la camisa) ¿Estás más cómodo así, piccolo?
*Diego: Amelith, yo no me puedo quedar mucho tiempo y debo irme con mi esposa.
*Amelith: No te puedes ir aún, piccolo. No has bebido lo que te ofrecí... (Le sirvió un vaso de agua) Toma, no quiero que te vayas así, piccolo.
Lo que Diego no sabía era que Amelith había mezclado el agua con una droga que utilizó para hacer lo que ella quisiera con él.
*Amelith: Te veo cansado o mareado, piccolo. Acuéstate un rato... (Le acariciaba la frente)
*Diego: Gracias, Amelith.
Diego se acostó en la cama y cerró los ojos. Amelith se acostó a su lado y le besó el cuello. Sabía que ya la droga inició su efecto y decidió aprovecharse.
*Amelith: Piccolo, ¿me harías un favor? Es muy sencillo.
*Diego: Dime... ¿Cuál es?
*Amelith: Es un favor que tu hermano no me hizo y que quizá tú sí lo hagas. Quiero ser tuya hoy y que te olvides de todo... (Lo besó)
*Diego: Ehm... Sonohrina...
*Amelith: Dime...
*Diego: Sonohrina... (La besó) Te amo...
*Amelith: Pase lo que pase, no me dejes sola y haz lo que yo te diga ¿De acuerdo, piccolo?
*Diego: Lo que digas, Sonohrina.
*Amelith: Quiero saber... El número de tu habitación...
*Diego: 504...
*Amelith: Quiero saber el número de tu tarjeta de crédito, banco... Todo...
Diego le dijo inconscientemente toda la información a Amelith. Ella nunca fue suya, sólo buscaba robarle sus pertenencias. Aprovechó que le creía que estaba con Sonohrina para sacarle todo tipo de información, eso era lo que ella planificaba hacerle a Luca y al otro muchacho con el que cenaba en el restaurante hace un par de noches, pero él se dio cuenta de lo que le sucedía y de su técnica y ella lo mató a puñaladas. Diego se durmió y Amelith lo llevó a su habitación, no había nadie y aprovechó para llevarse los documentos importantes de Diego y de Sonohrina, la computadora, la cámara fotográfica, las cosas que habían comprado ese día y todo el dinero que encontró. Luego se fue de la habitación para que no la descubrieran.
Rato después, Sonohrina llegó a la habitación porque se había cansado de esperar a Diego, lo encontró durmiendo en la cama muy tranquilo aunque un poco pálido. Sabía que algo faltaba en su habitación, gran parte de su ropa no estaba en el armario, tampoco estaba la computadora, ni la cámara digital. Sonohrina trató de despertar a Diego.
*Diego: Sonohrina discúlpame. Me duele la cabeza...
*Sonohrina: Dieguito, son la 7:30 de la noche y nuestras cosas no están... ¿Dónde estabas, Dieguito?
*Diego: Lo último que recuerdo es que estaba en el cuarto de Amelith. Me ofreció un vaso de agua porque hacía calor y me lo tomé, no recuerdo más.
*Sonohrina: ¿Sabes el número de su habitación?
*Diego: Pude ver que era la 514.
Sonohrina no dijo nada y salió corriendo de la habitación para dirigirse a la recepción del hotel. Llegó muy cansada y casi sin energías para hablar.
*Sonohrina: ¡Me robaron!
*(Recepcionista): Disculpe, ¿quién le robó?
*Sonohrina: La señorita de la habitación 514.
*(Recepcionista): ¿Habla de la señorita Amelith Le Branch?
*Sonohrina: Sí... (Gritó) ¡Quiero mis cosas de vuelta!
Sonohrina estaba muy desesperada. La recepcionista la acompañó hasta la habitación de Amelith, le tocaron la puerta y ella no respondió. Sonohrina le tocó la puesta más fuerte.
*Sonohrina: ¡Quiero mis cosas, ladrona! ¡Abre la puerta!
Amelith abrió la puerta muy molesta y Sonohrina aprovechó para entrar a la habitación, estaba molesta.
*Amelith: ¡Qué mal educada! Ni siquiera te he dicho que pases a mi habitación.
*Sonohrina: Mis cosas... Mis cosas... ¿Dónde están mis cosas? ¡Quiero mis cosas!
*Amelith: No sé de qué hablas, pero me estás desordenando toda la habitación.
*Sonohrina: Devuélveme mis cosas ¿Dónde las tienes?
*Amelith: Yo no tengo tus cosas...
Sonohrina encontró los documentos que Amelith se había robado, la computadora y la cámara.
*Sonohrina: ¡Esto es mío! ¿Y el dinero dónde está?
*Amelith: ¿Qué dinero? No sé de qué hablas...
*Sonohrina: El dinero que mi esposo trajo para nuestro viaje a Miami Beach ¿Dónde está?
*Amelith: Yo no tengo tu dinero.
*Sonohrina: Sí lo tienes porque tú entraste a mi habitación y lo robaste.
*Amelith: Busca todo lo que quieras porque no lo vas a conseguir...
*Sonohrina: Entonces dámelo por lo fácil.
Amelith buscó en los cajones en silencio, encontró su navaja y trató de apuñalar a Sonohrina, pero ella la detuvo gritando y pidiendo ayuda. La recepcionista llegó al instante y le quitó la navaja a Amelith, en seguida Amelith se abalanzó contra Sonohrina y empezó a ahorcarla. Quería matarla porque Sonohrina sabía demasiado sobre lo que ella hacía cuando conocía a algún viajero, ella se aprovechaba de su belleza y su dulzura para robarles el corazón y muchas cosas más; los mataba sólo si la descubrían para evitar ser delatada como una criminal. En la habitación vecina había un policía hospedándose y escuchó los gemidos secos de Sonohrina, a punto de apagarse para siempre. Entró en la habitación y salvó a Sonohrina, quien ya estaba empezando a recuperar el aire que había perdido. Amelith salió detenida y la llevaron a la cárcel.
*Diego: Buenos días, princesa Sonohrina... (Sonrió) ¿Cómo estás?
*Sonohrina: Bien... (Sonrió y lo besó) ¿Y tú?
*Diego: Bien... (Siguió besándole el vientre y le subió un poco más el pijama)
*Sonohrina: (Rio) ¡Ay, Dieguito ya! (Rio) Me voy a alistar para nuestro paseo... (Rio) Aparte de que me haces cosquillas... (Rio)
Diego le subió más aún el pijama y la seguía besando donde Sonohrina tenía cosquillas mientras ella sólo reía inconteniblemente. Sonohrina no podía parar de reír, pero se bajó el pijama y fue al baño para alistarse e ir al paseo. Horas más tarde fueron a visitar la Estatua de la Libertad, tomaron un poco de chocolate caliente y pudieron sacar cuarenta fotos juntos por Nueva York. Almorzaron y cenaron en dos restaurantes diferentes y luego se fueron a bailar juntos. Regresaron al hotel muy entrada la madrugada. Sonohrina había tomado mucho y Diego tuvo que subirla a la habitación alzada entre sus brazos.
*Sonohrina: (Rio) Dieguito... ¡Ay Dieguito...! La pasamos muy bien. Me divertí mucho. (Rio) ¡Te amo, Dieguito!
Diego soltó a Sonohrina acostándola en la cama mientras ella no borraba una gran sonrisa de su rostro. Diego comenzó a besarla y Sonohrina no paraba de reír porque Diego le hacía cosquillas en el vientre. Sonohrina lo miró a los ojos y lo besó sin decirle nada, pero con la mirada le comunicaba todo.
*Diego: Sonohrina... (La besó) Te amo... Como no tienes idea...
*Sonohrina: Yo también, Dieguito... (Rio y lo besó)
Diego le subió la camisa a Sonohrina, ella sólo lo miraba sonriendo y lo besaba. El ambiente era perfecto y la pasión que se tenían en ese momento se fortalecía cada vez más, hasta que ambos se dejaron llevar; fue un momento muy lindo para ambos, sólo seguían lo que sentían sin pensar en nada más. Se besaban y se acariciaban mutuamente, Sonohrina reía de vez en cuando porque Diego le hacía cosquillas en el vientre y en el cuello. Luego, ambos durmieron abrazados.
Al día siguiente, Diego despertó mirando a Sonohrina dormir aún; le acarició la cabeza suavemente, luego las mejillas, la espalda y la mano izquierda que estaba sobre su cuerpo. Sonohrina no abría los ojos, entonces Diego decidió levantarse de la cama y alistarse para comenzar el día. Sonohrina durmió hasta luego de un par de horas, cuando ella despertó, Diego estaba a su lado acariciándole el cabello mientras miraba la televisión.
*Sonohrina: (Le besó la mejilla) Hola Dieguito... ¿Cómo estás?
*Diego: Bien, Sonohrina... ¿Y tú?
*Sonohrina: Bien, también. (Rio) Ayer la pasamos inolvidable.
*Diego: (Sonrió y la besó) Sí... (La besó) Definitivamente... Sonohrina, ¿te acuerdas de todo lo que nos pasó?
*Sonohrina: Sí, fue hermoso Dieguito de verdad...
Sonohrina fue al baño para alistarse e iniciar con ánimo el día que apenas empezaba, sólo esperaba no estar embarazada. Un par de horas más tarde salieron a comprar las cosas que al día anterior no les dio tiempo de comprar. Sonohrina compró en la farmacia una prueba de embarazo casera para aclararse la duda. Al llegar al hotel, corrió al baño para realizarse la prueba que había comprado en la farmacia. Los resultados fueron negativos. Salió del baño y se acostó en la cama para dormir junto a Diego, los dos dormían profundamente. Sonohrina se despertó y vio a Diego sentado frente a la computadora portátil insertando las fotos que se tomaron en Nueva York para mandárselas a Luca. Luego de un rato, salieron a caminar un poco por los pasillos del hotel hasta que Diego tuvo que volver a la habitación para ir al baño y Sonohrina lo esperaría afuera; mientras caminaba para encontrarse con Sonohrina, Diego pudo ver a Amelith.
*Amelith: ¡Hola Diego! ¿Cómo estás? (Lo abrazó) Tanto tiempo sin verte. No sabía que estabas aquí.
*Diego: Estoy de luna de miel con mi esposa ¿Tú a qué viniste?
*Amelith: Negocios familiares, Diego... ¿Puedes acompañarme a mi cuarto? (Sonrió) No quiero estar sola... ¿Sí?
*Diego: No me podría quedar por mucho tiempo porque tengo planes con mi esposa... Lo siento.
*Amelith: (Pensó, mas no lo dijo) Y yo tengo planes pendientes contigo desde hace unos meses... (Sonrió) Tranquilo, Diego. Ven.
Llegaron a la habitación de Amelith. Sonohrina no sabía dónde estaba Diego porque ella lo esperaba a las afueras de la piscina luego que él le había dicho que iría al baño.
*Amelith: ¿No quieres beber algo, Diego?
*Diego: Bueno, está bien.
*Amelith: (Se quitó la camisa) Hace calor, ¿no crees?
*Diego: Sí, el clima ha estado muy extraño. En la noche no hace tanto calor.
*Amelith: ¿Puedo llamarte "piccolo"? (Lo abrazó)
*Diego: ¿Por qué?
*Amelith: Para no llamarte sólo Diego y ponerte un apodo... (Le quitó la camisa) ¿Estás más cómodo así, piccolo?
*Diego: Amelith, yo no me puedo quedar mucho tiempo y debo irme con mi esposa.
*Amelith: No te puedes ir aún, piccolo. No has bebido lo que te ofrecí... (Le sirvió un vaso de agua) Toma, no quiero que te vayas así, piccolo.
Lo que Diego no sabía era que Amelith había mezclado el agua con una droga que utilizó para hacer lo que ella quisiera con él.
*Amelith: Te veo cansado o mareado, piccolo. Acuéstate un rato... (Le acariciaba la frente)
*Diego: Gracias, Amelith.
Diego se acostó en la cama y cerró los ojos. Amelith se acostó a su lado y le besó el cuello. Sabía que ya la droga inició su efecto y decidió aprovecharse.
*Amelith: Piccolo, ¿me harías un favor? Es muy sencillo.
*Diego: Dime... ¿Cuál es?
*Amelith: Es un favor que tu hermano no me hizo y que quizá tú sí lo hagas. Quiero ser tuya hoy y que te olvides de todo... (Lo besó)
*Diego: Ehm... Sonohrina...
*Amelith: Dime...
*Diego: Sonohrina... (La besó) Te amo...
*Amelith: Pase lo que pase, no me dejes sola y haz lo que yo te diga ¿De acuerdo, piccolo?
*Diego: Lo que digas, Sonohrina.
*Amelith: Quiero saber... El número de tu habitación...
*Diego: 504...
*Amelith: Quiero saber el número de tu tarjeta de crédito, banco... Todo...
Diego le dijo inconscientemente toda la información a Amelith. Ella nunca fue suya, sólo buscaba robarle sus pertenencias. Aprovechó que le creía que estaba con Sonohrina para sacarle todo tipo de información, eso era lo que ella planificaba hacerle a Luca y al otro muchacho con el que cenaba en el restaurante hace un par de noches, pero él se dio cuenta de lo que le sucedía y de su técnica y ella lo mató a puñaladas. Diego se durmió y Amelith lo llevó a su habitación, no había nadie y aprovechó para llevarse los documentos importantes de Diego y de Sonohrina, la computadora, la cámara fotográfica, las cosas que habían comprado ese día y todo el dinero que encontró. Luego se fue de la habitación para que no la descubrieran.
Rato después, Sonohrina llegó a la habitación porque se había cansado de esperar a Diego, lo encontró durmiendo en la cama muy tranquilo aunque un poco pálido. Sabía que algo faltaba en su habitación, gran parte de su ropa no estaba en el armario, tampoco estaba la computadora, ni la cámara digital. Sonohrina trató de despertar a Diego.
*Diego: Sonohrina discúlpame. Me duele la cabeza...
*Sonohrina: Dieguito, son la 7:30 de la noche y nuestras cosas no están... ¿Dónde estabas, Dieguito?
*Diego: Lo último que recuerdo es que estaba en el cuarto de Amelith. Me ofreció un vaso de agua porque hacía calor y me lo tomé, no recuerdo más.
*Sonohrina: ¿Sabes el número de su habitación?
*Diego: Pude ver que era la 514.
Sonohrina no dijo nada y salió corriendo de la habitación para dirigirse a la recepción del hotel. Llegó muy cansada y casi sin energías para hablar.
*Sonohrina: ¡Me robaron!
*(Recepcionista): Disculpe, ¿quién le robó?
*Sonohrina: La señorita de la habitación 514.
*(Recepcionista): ¿Habla de la señorita Amelith Le Branch?
*Sonohrina: Sí... (Gritó) ¡Quiero mis cosas de vuelta!
Sonohrina estaba muy desesperada. La recepcionista la acompañó hasta la habitación de Amelith, le tocaron la puerta y ella no respondió. Sonohrina le tocó la puesta más fuerte.
*Sonohrina: ¡Quiero mis cosas, ladrona! ¡Abre la puerta!
Amelith abrió la puerta muy molesta y Sonohrina aprovechó para entrar a la habitación, estaba molesta.
*Amelith: ¡Qué mal educada! Ni siquiera te he dicho que pases a mi habitación.
*Sonohrina: Mis cosas... Mis cosas... ¿Dónde están mis cosas? ¡Quiero mis cosas!
*Amelith: No sé de qué hablas, pero me estás desordenando toda la habitación.
*Sonohrina: Devuélveme mis cosas ¿Dónde las tienes?
*Amelith: Yo no tengo tus cosas...
Sonohrina encontró los documentos que Amelith se había robado, la computadora y la cámara.
*Sonohrina: ¡Esto es mío! ¿Y el dinero dónde está?
*Amelith: ¿Qué dinero? No sé de qué hablas...
*Sonohrina: El dinero que mi esposo trajo para nuestro viaje a Miami Beach ¿Dónde está?
*Amelith: Yo no tengo tu dinero.
*Sonohrina: Sí lo tienes porque tú entraste a mi habitación y lo robaste.
*Amelith: Busca todo lo que quieras porque no lo vas a conseguir...
*Sonohrina: Entonces dámelo por lo fácil.
Amelith buscó en los cajones en silencio, encontró su navaja y trató de apuñalar a Sonohrina, pero ella la detuvo gritando y pidiendo ayuda. La recepcionista llegó al instante y le quitó la navaja a Amelith, en seguida Amelith se abalanzó contra Sonohrina y empezó a ahorcarla. Quería matarla porque Sonohrina sabía demasiado sobre lo que ella hacía cuando conocía a algún viajero, ella se aprovechaba de su belleza y su dulzura para robarles el corazón y muchas cosas más; los mataba sólo si la descubrían para evitar ser delatada como una criminal. En la habitación vecina había un policía hospedándose y escuchó los gemidos secos de Sonohrina, a punto de apagarse para siempre. Entró en la habitación y salvó a Sonohrina, quien ya estaba empezando a recuperar el aire que había perdido. Amelith salió detenida y la llevaron a la cárcel.
jueves, 25 de junio de 2009
49º Capitulo
Luego de unos días, en la mañana, sonó el despertador a las 7:00. Sonohrina abrió los ojos y le acarició el cabello a Diego mientras sonreía. Diego abrió los ojos y sonrió.
*Sonohrina: Vamos Dieguito. Es hoy... (Le besó la frente) Nuestro viaje...
*Diego: Ahm... Ah sí... (Volvió a cerrar los ojos)
*Sonohrina: Dieguito... (Se levantó de la cama) ¡Ay vamos Dieguito! Sino perdemos el avión.
*Diego: Pero sin escándalo Sonohrina, por favor.
Sonohrina corrió muy emocionada al baño para alistarse y Diego se levantó de la cama para saludar a los mellizos, no los vería en un mes completo. Luego de alistarse, Sonohrina se sentó en el sofá ya lista para salir, pero Diego aún no salía y ella se desesperó más de lo que ya estaba. Empezó a caminar por toda la casa un poco incómoda.
*Sonohrina: ¡Dieguito! Dieguito, apúrate ¿Sí?
*Diego: Sonohrina, son las 7:30 de la mañana, nuestro vuelo sale a las 10:45. No entiendo tu apuro. Aquí todos están durmiendo y tú con ese escándalo.
*Sonohrina: ¡¿Y el tren?! Dieguito, vamos a perder el tren a Bologna...
*Diego: Sonohrina cálmate... Quédate tranquila que vamos a tiempo.
Diego terminó su desayuno y se fueron a la estación de tren. Llegaron a tiempo y se montaron en el tren rumbo a Bologna. Sonohrina seguía aún un poco escandalosa ya que estaba ansiosa por irse a Nueva York. Pasarían dos semanas en Nueva York y otras dos en Miami Beach. Llegaron al aeropuerto y se montaron en el avión rumbo a Nueva York. Durante el viaje, Diego y Sonohrina durmieron unas horas; ya Sonohrina estaba más tranquila. Diego pensó que ella estaba emocionada y que a pesar del escándalo amaba profundamente a esa mujer. Le tenía pensada una sorpresa para ferragosto y para este viaje. Durmieron abrazados gran parte del viaje, comieron, escucharon música y vieron una película llamada "Amor a la italiana". Luego de unas horas, llegaron a Nueva York y estuvieron en la aduana un par de horas. Rato más tarde, llegaron muy cansados al hotel.
*Sonohrina: (Se lanzó en la cama) ¡Ay al fin! (Rio) Esto es hermoso... (Rio) ¿Avisarás en casa que llegamos a Nueva York? Seguramente quieren saber sobre nosotros.
*Diego: Es muy tarde en Italia. Mañana llamamos... (Sonrió y se acostó a su lado) Te veo muy contenta, Sonohrina. (La besó)
*Sonohrina: Sí, muy contenta.
*Diego: Eres mi princesa, Sonohrina... (La besó) Amo todo lo que eres... (La besó)
Sonohrina le acariciaba el cuello a Diego mientras lo besaba, le tomó el borde de la camisa con ambas manos mientras él le besaba el cuello. Ella no le subió la camisa porque se quedó como hipnotizada mientras Diego la besaba. Se miraban a los ojos mientras se besaban y se acariciaban.
*Sonohrina: (Rio) Tengo hambre...
*Diego: ¿Mucha? (Rio)
*Sonohrina: Sí... (Rio) Es en serio. No te lo estoy diciendo suciamente.
*Diego: (La besó) ¿Y qué quieres comer?
*Sonohrina: Bueno, no tengo antojo de algo en específico. Bajemos a ver qué encontramos para comer... ¿Tú no tienes hambre? (Se levantó de la cama)
*Diego: Más o menos.
Juntos bajaron y salieron del hotel, pasearon un poco por "La Gran Manzana", vieron la Estatua de la Libertad y caminaron hasta encontrar un restaurante de comida mediterránea que se veía muy elegante. Les pareció un buen lugar, pero decidieron seguir caminando porque se veía costoso. Cenaron en un restaurante simple de comida americana, no era tan costoso y los atendieron bien. Sonohrina no dejaba de mirar muy emocionada a su alrededor.
*Sonohrina: El ambiente es agradable aquí... (Sonrió) Gracias, Dieguito.
*Diego: Por nada... ¿Sabes? Me casaría contigo de nuevo... (Rio)
*Sonohrina: ¿Por qué? (Sonrió)
*Diego: Porque me haces feliz, Sonohrina... (La besó) Contigo la paso muy bien. Sé que hemos tenido discusiones, pero todo se ha arreglado y me he dado cuenta que eres la mujer de mi vida...
*Sonohrina: (Se ruborizó) ¡Ay, no sigas! (Sonrió)
*Diego: Sí sigo. Sigo porque me gusta verte sonreír, Sonohrina... (La besó) Si pudiera, me casaría de nuevo contigo. (Rio) Porque te amo, Sonohrina.
*Sonohrina: Amas también a la muchacha esa que fue a la casa... Y a Nohelia...
*Diego: Nohelia es parte de mi pasado, pero ya no somos nada porque ni siquiera hablamos. La muchacha que me estás diciendo es sólo una fan que está un poco loca y está obsesionada conmigo, pero no es mi novia, Sonohrina; ni siquiera me gusta...
Diego se quedó mirando fijamente a una de las mesas que se encontraba un poco lejos de él, donde estaba sentada una pareja. La mujer se le hizo muy conocida a simple vista, siguió observando para comprobar si tenía razón. La pareja se dio un beso y Diego decidió acercarse un poco para verificar la identidad de esa mujer, se sorprendió al ver que tenía razón, sabía quién era pero no quería dejarse ver por ella. Era nadie más y nadie menos que Amelith, se le veía muy encariñada con su acompañante. Al llegar al hotel, Diego se conectó para dejarle un mensaje a Luca diciéndole que tenía que hablar urgentemente con él, le pidió que lo llamara apenas pudiera. Para evitar complicaciones, le dejó escrito el número de teléfono del hotel y de la habitación dónde estaba quedándose.
Al día siguiente, Diego se despertó con el sonido del teléfono mientras Sonohrina seguía durmiendo. Luca lo había llamado para saber qué ocurría y por qué tanta urgencia en hablar con él. Diego decidió ir al baño con el teléfono para poder hablar con Luca y no despertar a Sonohrina.
*Luca: Espero no haberlos despertado.
*Diego: Bueno, Sonohrina sigue durmiendo, pero me despertaste... (Rio) Igual, no es tan temprano y tengo algo muy importante que decirte.
*Luca: ¿Qué pasó? Cuéntame.
*Diego: Ayer salí a cenar con Sonohrina y entramos en un restaurante de comida americana... ¿Has hablado con Amelith últimamente?
*Luca: No. Ella me dijo que haría un viaje un poco largo y que no sabía el día de su regreso... Termina de decírmelo todo, Diego...
*Diego: Amelith estaba en el restaurante ayer. Estaba con otro hombre muy encariñada, se besaban y todo...
*Luca: ¿No te habrás equivocado?
*Diego: Eso verifiqué acercándome a la mesa donde ella estaba con aquel hombre y la vi de cerca. Era ella, Luca. Amelith tiene un amante ¿Ella te dijo alguna vez adónde iría de viaje?
*Luca: Nunca me reveló su destino, sólo me dijo que viajaría por asuntos personales a otro lugar y que no tenía fecha de regreso.
*Diego: Llámala al celular y pregúntale si está en Nueva York.
*Luca: Le escribí un correo electrónico preguntándole y esperaré su respuesta. Espero que no sea ella, Diego... Ella se va y no sé cómo me sentiría...
*Diego: No te sientas triste, no sé cómo, pero siempre supe que ella tenía algo que no me agradaba del todo.
*Luca: Bueno, trataré de aclarar las cosas y ver qué me dice... Te llamo luego para contarte la respuesta que me diga ¿De acuerdo?
*Diego: Sí... Cuídate y besos a los bebés.
Luca colgó y se sintió muy preocupado porque Amelith no le había mencionado nada sobre su destino. De saber que iría a Nueva York, hubiese hablado con Diego para acompañarlos y estar con ella. Salió a pasear con Elvis y con los bebés por el jardín. Se sentía muy mal por lo que le dijo Diego hace rato. Miró en su celular una foto que tenía con Alejandra, supo que ella no quería volver a hablarle y todo por haberse enredado con Amelith. Si Alejandra tuviese aún la voluntad de hablar con él, le pediría disculpas y posiblemente serían novios. Al rato decidió llamarla para ver si respondía su celular, pero nadie respondió la llamada; Luca le dejó un mensaje de voz diciéndole que lo llame porque debía hablar con ella. En todo el día no recibió respuesta por parte de Alejandra, eso lo hizo sentir peor. Horas más tarde, Luca volvió a conectarse para comunicarse con Diego; Sonohrina estaba conectada y pudo hablar con Luca.
*Luca: Sonohrina, ¿sabes algo de Amelith?
*Sonohrina: No... ¿Qué tiene que hacer Amelith aquí en Nueva York?
*Luca: Al parecer tiene un amante, Diego la vio en el restaurante donde cenaron ustedes ayer y estaba besando a un hombre... Creí que también la habías visto.
*Sonohrina: No... La verdad que ni idea ¡Ah no! Sí recuerdo que Diego se levantó de la silla y se dirigió a una mesa un poco alejada de nosotros, pero no vi por qué fue para allá...
*Luca: ¿Quieres ver a los bebés por web cam?
*Sonohrina: (Sonrió) Sí. Llámalos, por favor. Tráelos...
Luca tardó sólo un momento en buscar a los bebés para mostrarlos por web cam. Sonohrina llamó a Diego para que viera a los bebés también. Sólo los veían, mas no los escuchaban. La conversación finalizó luego de unas horas muy entretenidas. También Sonohrina pudo recibir con éxito la respuesta de su hermana Loredana aceptando ser la madrina de los mellizos. Al llegar a Italia, invitarían a Loredana a la casa y se llevaría a cabo la misa y ceremonia del bautizo de ambos bebés.
*Diego: ¿No crees que los mellizos están muy solos?
*Sonohrina: No. Nos tienen a nosotros, a Luca, a sus abuelos, entre ellos se tienen... ¿Por qué lo dices?
*Diego: ¿No crees que quieran tener un hermano o una hermana? (Sonrió)
*Sonohrina: Diego, no te pongas a inventar ¿Sí? (Se ruborizó) Yo no puedo estar embarazada por un tiempo porque quisiera empezar a buscar un trabajo al llegar a Italia, un embarazo me puede atrasar los planes... No estemos inventando mucho ¿Sí?
*Diego: Bueno, si tú lo dices... Pero yo sí los siento solos, siento que quieren más compañía, no sé...
*Sonohrina: Te confieso una cosa Dieguito, yo no quiero salir embarazada de nuevo por como la pasé para tener a los mellizos. Fue horrible estar al borde de la muerte y... Me asusta que suceda de nuevo. Te soy sincera, en serio.
*Diego: No se repetirá, Sonohrina. Yo sé que te sentiste muy mal luego de dar a luz, pero... Quisiera que los mellizos tuvieran un hermano o hermana menor.
*Sonohrina: Bueno, vamos a bautizarlos primero y luego le damos todos los hermanos y hermanas que ellos quieran.
*Diego: ¿Tú no quieres tener más hijos a pesar de todo?
*Sonohrina: Me da miedo volver a pasar por la misma situación que pasé hace casi un año. Bueno, quizá tengamos uno más... Pero sólo uno... (Lo besó)
*Diego: ¿En serio? (Sonrió y la besó)
*Sonohrina: Sí... (Sonrió) Pero uno y sólo uno... (Rio)
*Diego: De acuerdo... (Rio) Uno... (La besó)
*Sonohrina: Pero...
*Diego: ¿Pero qué? (La besó) ¿De nuevo con tus pero's? Creí que los habías superado... (Rio)
*Sonohrina: Pues no... (Rio) Lo que quiero decirte es que ese bebé debe llegar luego de un tiempo, Dieguito. Ahora no... Aún no estoy preparada...
*Diego: De acuerdo... Bueno, cuando tú te sientas preparada, Sonohrina. Hablando en serio, no te quiero obligar a tener hijos cuando no quieras...
Esa noche pudieron dormir cómodamente porque tenían mucho sueño. Planificaron visitar la Estatua de la Libertad al día siguiente y pasear un poco por la ciudad de Nueva York, era un lugar muy tranquilo en realidad, pensaron también en comprar algunos recuerdos para la casa y regalos para la familia.
*Sonohrina: Vamos Dieguito. Es hoy... (Le besó la frente) Nuestro viaje...
*Diego: Ahm... Ah sí... (Volvió a cerrar los ojos)
*Sonohrina: Dieguito... (Se levantó de la cama) ¡Ay vamos Dieguito! Sino perdemos el avión.
*Diego: Pero sin escándalo Sonohrina, por favor.
Sonohrina corrió muy emocionada al baño para alistarse y Diego se levantó de la cama para saludar a los mellizos, no los vería en un mes completo. Luego de alistarse, Sonohrina se sentó en el sofá ya lista para salir, pero Diego aún no salía y ella se desesperó más de lo que ya estaba. Empezó a caminar por toda la casa un poco incómoda.
*Sonohrina: ¡Dieguito! Dieguito, apúrate ¿Sí?
*Diego: Sonohrina, son las 7:30 de la mañana, nuestro vuelo sale a las 10:45. No entiendo tu apuro. Aquí todos están durmiendo y tú con ese escándalo.
*Sonohrina: ¡¿Y el tren?! Dieguito, vamos a perder el tren a Bologna...
*Diego: Sonohrina cálmate... Quédate tranquila que vamos a tiempo.
Diego terminó su desayuno y se fueron a la estación de tren. Llegaron a tiempo y se montaron en el tren rumbo a Bologna. Sonohrina seguía aún un poco escandalosa ya que estaba ansiosa por irse a Nueva York. Pasarían dos semanas en Nueva York y otras dos en Miami Beach. Llegaron al aeropuerto y se montaron en el avión rumbo a Nueva York. Durante el viaje, Diego y Sonohrina durmieron unas horas; ya Sonohrina estaba más tranquila. Diego pensó que ella estaba emocionada y que a pesar del escándalo amaba profundamente a esa mujer. Le tenía pensada una sorpresa para ferragosto y para este viaje. Durmieron abrazados gran parte del viaje, comieron, escucharon música y vieron una película llamada "Amor a la italiana". Luego de unas horas, llegaron a Nueva York y estuvieron en la aduana un par de horas. Rato más tarde, llegaron muy cansados al hotel.
*Sonohrina: (Se lanzó en la cama) ¡Ay al fin! (Rio) Esto es hermoso... (Rio) ¿Avisarás en casa que llegamos a Nueva York? Seguramente quieren saber sobre nosotros.
*Diego: Es muy tarde en Italia. Mañana llamamos... (Sonrió y se acostó a su lado) Te veo muy contenta, Sonohrina. (La besó)
*Sonohrina: Sí, muy contenta.
*Diego: Eres mi princesa, Sonohrina... (La besó) Amo todo lo que eres... (La besó)
Sonohrina le acariciaba el cuello a Diego mientras lo besaba, le tomó el borde de la camisa con ambas manos mientras él le besaba el cuello. Ella no le subió la camisa porque se quedó como hipnotizada mientras Diego la besaba. Se miraban a los ojos mientras se besaban y se acariciaban.
*Sonohrina: (Rio) Tengo hambre...
*Diego: ¿Mucha? (Rio)
*Sonohrina: Sí... (Rio) Es en serio. No te lo estoy diciendo suciamente.
*Diego: (La besó) ¿Y qué quieres comer?
*Sonohrina: Bueno, no tengo antojo de algo en específico. Bajemos a ver qué encontramos para comer... ¿Tú no tienes hambre? (Se levantó de la cama)
*Diego: Más o menos.
Juntos bajaron y salieron del hotel, pasearon un poco por "La Gran Manzana", vieron la Estatua de la Libertad y caminaron hasta encontrar un restaurante de comida mediterránea que se veía muy elegante. Les pareció un buen lugar, pero decidieron seguir caminando porque se veía costoso. Cenaron en un restaurante simple de comida americana, no era tan costoso y los atendieron bien. Sonohrina no dejaba de mirar muy emocionada a su alrededor.
*Sonohrina: El ambiente es agradable aquí... (Sonrió) Gracias, Dieguito.
*Diego: Por nada... ¿Sabes? Me casaría contigo de nuevo... (Rio)
*Sonohrina: ¿Por qué? (Sonrió)
*Diego: Porque me haces feliz, Sonohrina... (La besó) Contigo la paso muy bien. Sé que hemos tenido discusiones, pero todo se ha arreglado y me he dado cuenta que eres la mujer de mi vida...
*Sonohrina: (Se ruborizó) ¡Ay, no sigas! (Sonrió)
*Diego: Sí sigo. Sigo porque me gusta verte sonreír, Sonohrina... (La besó) Si pudiera, me casaría de nuevo contigo. (Rio) Porque te amo, Sonohrina.
*Sonohrina: Amas también a la muchacha esa que fue a la casa... Y a Nohelia...
*Diego: Nohelia es parte de mi pasado, pero ya no somos nada porque ni siquiera hablamos. La muchacha que me estás diciendo es sólo una fan que está un poco loca y está obsesionada conmigo, pero no es mi novia, Sonohrina; ni siquiera me gusta...
Diego se quedó mirando fijamente a una de las mesas que se encontraba un poco lejos de él, donde estaba sentada una pareja. La mujer se le hizo muy conocida a simple vista, siguió observando para comprobar si tenía razón. La pareja se dio un beso y Diego decidió acercarse un poco para verificar la identidad de esa mujer, se sorprendió al ver que tenía razón, sabía quién era pero no quería dejarse ver por ella. Era nadie más y nadie menos que Amelith, se le veía muy encariñada con su acompañante. Al llegar al hotel, Diego se conectó para dejarle un mensaje a Luca diciéndole que tenía que hablar urgentemente con él, le pidió que lo llamara apenas pudiera. Para evitar complicaciones, le dejó escrito el número de teléfono del hotel y de la habitación dónde estaba quedándose.
Al día siguiente, Diego se despertó con el sonido del teléfono mientras Sonohrina seguía durmiendo. Luca lo había llamado para saber qué ocurría y por qué tanta urgencia en hablar con él. Diego decidió ir al baño con el teléfono para poder hablar con Luca y no despertar a Sonohrina.
*Luca: Espero no haberlos despertado.
*Diego: Bueno, Sonohrina sigue durmiendo, pero me despertaste... (Rio) Igual, no es tan temprano y tengo algo muy importante que decirte.
*Luca: ¿Qué pasó? Cuéntame.
*Diego: Ayer salí a cenar con Sonohrina y entramos en un restaurante de comida americana... ¿Has hablado con Amelith últimamente?
*Luca: No. Ella me dijo que haría un viaje un poco largo y que no sabía el día de su regreso... Termina de decírmelo todo, Diego...
*Diego: Amelith estaba en el restaurante ayer. Estaba con otro hombre muy encariñada, se besaban y todo...
*Luca: ¿No te habrás equivocado?
*Diego: Eso verifiqué acercándome a la mesa donde ella estaba con aquel hombre y la vi de cerca. Era ella, Luca. Amelith tiene un amante ¿Ella te dijo alguna vez adónde iría de viaje?
*Luca: Nunca me reveló su destino, sólo me dijo que viajaría por asuntos personales a otro lugar y que no tenía fecha de regreso.
*Diego: Llámala al celular y pregúntale si está en Nueva York.
*Luca: Le escribí un correo electrónico preguntándole y esperaré su respuesta. Espero que no sea ella, Diego... Ella se va y no sé cómo me sentiría...
*Diego: No te sientas triste, no sé cómo, pero siempre supe que ella tenía algo que no me agradaba del todo.
*Luca: Bueno, trataré de aclarar las cosas y ver qué me dice... Te llamo luego para contarte la respuesta que me diga ¿De acuerdo?
*Diego: Sí... Cuídate y besos a los bebés.
Luca colgó y se sintió muy preocupado porque Amelith no le había mencionado nada sobre su destino. De saber que iría a Nueva York, hubiese hablado con Diego para acompañarlos y estar con ella. Salió a pasear con Elvis y con los bebés por el jardín. Se sentía muy mal por lo que le dijo Diego hace rato. Miró en su celular una foto que tenía con Alejandra, supo que ella no quería volver a hablarle y todo por haberse enredado con Amelith. Si Alejandra tuviese aún la voluntad de hablar con él, le pediría disculpas y posiblemente serían novios. Al rato decidió llamarla para ver si respondía su celular, pero nadie respondió la llamada; Luca le dejó un mensaje de voz diciéndole que lo llame porque debía hablar con ella. En todo el día no recibió respuesta por parte de Alejandra, eso lo hizo sentir peor. Horas más tarde, Luca volvió a conectarse para comunicarse con Diego; Sonohrina estaba conectada y pudo hablar con Luca.
*Luca: Sonohrina, ¿sabes algo de Amelith?
*Sonohrina: No... ¿Qué tiene que hacer Amelith aquí en Nueva York?
*Luca: Al parecer tiene un amante, Diego la vio en el restaurante donde cenaron ustedes ayer y estaba besando a un hombre... Creí que también la habías visto.
*Sonohrina: No... La verdad que ni idea ¡Ah no! Sí recuerdo que Diego se levantó de la silla y se dirigió a una mesa un poco alejada de nosotros, pero no vi por qué fue para allá...
*Luca: ¿Quieres ver a los bebés por web cam?
*Sonohrina: (Sonrió) Sí. Llámalos, por favor. Tráelos...
Luca tardó sólo un momento en buscar a los bebés para mostrarlos por web cam. Sonohrina llamó a Diego para que viera a los bebés también. Sólo los veían, mas no los escuchaban. La conversación finalizó luego de unas horas muy entretenidas. También Sonohrina pudo recibir con éxito la respuesta de su hermana Loredana aceptando ser la madrina de los mellizos. Al llegar a Italia, invitarían a Loredana a la casa y se llevaría a cabo la misa y ceremonia del bautizo de ambos bebés.
*Diego: ¿No crees que los mellizos están muy solos?
*Sonohrina: No. Nos tienen a nosotros, a Luca, a sus abuelos, entre ellos se tienen... ¿Por qué lo dices?
*Diego: ¿No crees que quieran tener un hermano o una hermana? (Sonrió)
*Sonohrina: Diego, no te pongas a inventar ¿Sí? (Se ruborizó) Yo no puedo estar embarazada por un tiempo porque quisiera empezar a buscar un trabajo al llegar a Italia, un embarazo me puede atrasar los planes... No estemos inventando mucho ¿Sí?
*Diego: Bueno, si tú lo dices... Pero yo sí los siento solos, siento que quieren más compañía, no sé...
*Sonohrina: Te confieso una cosa Dieguito, yo no quiero salir embarazada de nuevo por como la pasé para tener a los mellizos. Fue horrible estar al borde de la muerte y... Me asusta que suceda de nuevo. Te soy sincera, en serio.
*Diego: No se repetirá, Sonohrina. Yo sé que te sentiste muy mal luego de dar a luz, pero... Quisiera que los mellizos tuvieran un hermano o hermana menor.
*Sonohrina: Bueno, vamos a bautizarlos primero y luego le damos todos los hermanos y hermanas que ellos quieran.
*Diego: ¿Tú no quieres tener más hijos a pesar de todo?
*Sonohrina: Me da miedo volver a pasar por la misma situación que pasé hace casi un año. Bueno, quizá tengamos uno más... Pero sólo uno... (Lo besó)
*Diego: ¿En serio? (Sonrió y la besó)
*Sonohrina: Sí... (Sonrió) Pero uno y sólo uno... (Rio)
*Diego: De acuerdo... (Rio) Uno... (La besó)
*Sonohrina: Pero...
*Diego: ¿Pero qué? (La besó) ¿De nuevo con tus pero's? Creí que los habías superado... (Rio)
*Sonohrina: Pues no... (Rio) Lo que quiero decirte es que ese bebé debe llegar luego de un tiempo, Dieguito. Ahora no... Aún no estoy preparada...
*Diego: De acuerdo... Bueno, cuando tú te sientas preparada, Sonohrina. Hablando en serio, no te quiero obligar a tener hijos cuando no quieras...
Esa noche pudieron dormir cómodamente porque tenían mucho sueño. Planificaron visitar la Estatua de la Libertad al día siguiente y pasear un poco por la ciudad de Nueva York, era un lugar muy tranquilo en realidad, pensaron también en comprar algunos recuerdos para la casa y regalos para la familia.
lunes, 22 de junio de 2009
48º Capitulo
Diego nunca creyó que Sonohrina se iría de la casa con los bebés, ni siquiera lo había dejado explicar lo que realmente estaba sucediendo.
*Mónica: Dieguito, te dejo porque me voy a mi casa. Nos vemos.
*Diego: No, lo siento pero no quiero verte.
Diego enojado entró a la casa, tomó su celular y marcó el número de teléfono de Sonohrina, pero ella no contestó. No sabía cómo localizarla para explicarle todo. Trató de dormir pero no tenía sueño, sólo pensaba en Sonohrina, pero seguía sin responder a sus llamadas. Un último intento bastó para escuchar su voz, aunque muy molesta.
*Sonohrina: Diego, vete con tu novia y déjame sola.
*Diego: Sonohrina... Déjame explicarte lo que pasó...
*Sonohrina: No tienes que explicarme nada. No quiero saber nada de ti.
*Diego: Sonohrina, por favor no cuelgues... ¿Dónde estás?
*Sonohrina: No te lo voy a decir. No quiero verte, Diego. Chao.
Colgó la llamada y Diego lanzó el celular a la cama. Tomó su guitarra y comenzó a tocar para desahogarse. Luca escuchó el sonido de la guitarra y fue al cuarto de Diego.
*Luca: Diego, son las 3:00 de la madrugada y me despertaste...
*Diego: No importa... (Estaba llorando) Luca, Sonohrina se fue de la casa...
*Luca: (Sorprendido) ¿Adónde? (Lo abrazó) Volverá, no te preocupes.
*Diego: Yo la llamé y me dijo que no revelaría su ubicación. Luego me dijo que no quería saber de mí y colgó. Luca, yo quisiera explicarle todo bien.
*Luca: ¿Qué pasó?
*Diego: Me vino a visitar Mónica y me empezó a abrazar y besar. No sé cómo, pero Sonohrina nos vio y ahora cree que Mónica es mi amante y que le fuí infiel. Se fue sin dejarme explicar lo que de veras pasó.
*Luca: Tranquilo, la encontraremos y le podrás explicar todo lo que quieras.
*Diego: No creo que regrese tan fácilmente...
*Luca: Bueno, ¿y qué vas a hacer con los pasajes a Nueva York?
*Diego: No lo sé... (Seguía llorando) Quiero que Sonohrina regrese y... (Lo abrazó) Quiero que sepa que sólo la amo a ella, a nadie... Sólo a ella...
*Luca: Diego, será mejor que duermas. Más tarde averiguamos la ubicación exacta de Sonohrina y la vamos a buscar ¿De acuerdo?
*Diego: Sí, de acuerdo... Voy a dormir y me despiertas tipo 10:20 de la mañana.
*Luca: Está bien. Duerme bien y no pienses negativo, a Sonohrina la encontraremos y regresará contigo.
Luca salió del cuarto cerrando la puerta. Diego siguió llorando y se acostó en su cama para tratar de dormir. A las 10:20 se despertó sin necesidad de que Luca llegara a la habitación a despertarlo, lo único que hacía era ver las fotos de su matrimonio con Sonohrina, del nacimiento de los bebés, de sus viajes por Italia junto a Sonohrina y de muchos otros momentos felices que vivió junto a ella.
*Diego: Te amo, Sonohrina... ¿Dónde estás? Perdóname...
Pasaron dos días y Sonohrina no llamaba ni aparecía por ningún lugar. Diego se preocupó y decidió llamar a la policía para que la buscaran y trataran de hallar la dirección exacta de dónde se encontraba. La policía buscó por toda Verona y la encontraron a las 11:50 de la noche. Se acercaron a ella para comunicarle que la estaban buscando. Ella se sorprendió y se asustó porque creía que la querían encarcelar, comenzó a llorar.
*Sonohrina: No me hagan daño... Yo no hice nada... (Se notaba nerviosa)
*(Policía1): Señorita, la están buscando...
*Sonohrina: ¿Quién? Yo no he hecho nada malo... Perdónenme, pero es que vengo de un país donde hay gente que se disfraza de policía y secuestran a las personas...
*(Policía2): Tranquila, somos buenos. Sólo queremos que nos acompañes a la comisaría con los bebés porque hay alguien que los busca, a los tres.
Sonohrina se calmó y decidió acompañarlos. Eran las 12:00 de la medianoche. Llegaron a la comisaría, Sonohrina no veía a nadie que la estuviese buscando, pero aún así se quedó. Durmió en una de las sillas que habían cerca de la puerta. Los bebés estaban durmiendo sin enterarse de nada. Al rato, llegaron Diego y Luca a la comisaría. Diego vio a Sonohrina durmiendo y le acarició la frente.
*Sonohrina: (Vio a Diego y se levantó de la silla) ¿Qué haces aquí?
*Diego: Sonohrina... Yo quiero hablar contigo y explicarte algo, pero por favor, te pido que me escuches.
*Sonohrina: No hay nada que tenga que escuchar, Diego. Yo no quiero verte de nuevo. Déjame tranquila y vete con tu novia... Resultaste ser igual a Camilo, o peor...
*Diego: No, Sonohrina... Mira...
Sonohrina abrió la puerta de la comisaría y salió llorando a la calle. Diego la siguió y ella se secó las lágrimas para que Diego no la viera llorando. Cuando Diego la alcanzó, la abrazó y ella lo obligó a soltarla.
*Diego: ¿Por qué no quieres escucharme?
*Sonohrina: Porque no hay nada que escuchar, Diego.
*Diego: (Se arrodilló frente a ella) Sonohrina... (Le tomó la mano) Debo explicarte unas cuantas cosas...
Sonohrina lo miraba fijamente a los ojos en silencio. Veía que estaba siendo sincero y decidió escucharlo. Diego comenzó a cantar la canción de "El amor de un ángel". Sonohrina sólo lo escuchó.
*Sonohrina: (Sonrió) No sé qué pretendes...
*Diego: Que regreses conmigo, Sonohrina. También pretendo que me dejes explicarte unas cosas... (La miraba a los ojos) Mónica no es mi novia, es una mujer que busco quitarme de encima porque no la quiero. Yo a quien amo realmente es a ti, Sonohrina. Te amo como no tienes idea y no quisiera estar lejos de ti por mucho tiempo. Te amo tanto que te mandé a buscar con la policía para verte de nuevo, pero regresa por favor.
*Sonohrina: (Sonrió) Levántate. No estés en ese suelo sucio...
*Diego: Por ti estaría aún aquí... Pero de veras no fue intensional, Sonohrina...
*Sonohrina: ¡Ay no seas tonto! Levántate... (Rio)
Diego se levantó sin decir nada y Sonohrina lo besó.
*Sonohrina: Claro que regreso, pero no tenías por qué actuar así, Dieguito... (Lo abrazó) Yo también te amo...
*Diego: No quiero perderte y menos por culpa de una loca que apareció de la nada a molestar nuestro matrimonio... (La besó) Te amo, Sonohrina.
*Sonohrina: (Rio) Tendré que buscar mis maletas en la posada para ir a la casa porque aún están allá... ¿Me llevas?
*Diego: Sólo si me das la dirección. Ven, sube al auto y te llevo a la dirección que me digas.
Luca, Diego, Sonohrina y los bebés subieron al auto para ir a la posada donde estaban las maletas de Sonohrina. Ella las recogió, pagó su estadía y se marcharon a casa. Al llegar, se acostaron a dormir porque estaban muy cansados luego de una jornada tan fuerte. Diego dormía abrazando a Sonohrina. Esa mañana, ella se levantó de la cama y fue a la sala para respirar un poco y meditar sobre su confianza hacia Diego. Miraba sus guitarras, sus fotos y en dirección al cuarto, pensó que era una excelente persona y que se había casado con el hombre ideal para ella. Diego aún dormía y Sonohrina decidió alistarse en el baño. Una hora más tarde, Diego se levantó de la cama, buscó a Sonohrina por todas partes pero no la encontró, vio que los bebés seguían en su cuna. Vio a Sonohrina caminando por el jardín, se desayunó y corrió hacia ella sorprendiéndola con un abrazo. Ella volteó hacia él y lo besó mientras le acariciaba el cabello.
*Diego: Buenos días, Sonohrina... (La besó) ¿Cómo estás?
*Sonohrina: Bien ¿Y tú?
*Diego: Bien... (La besó) ¿Qué quieres hacer hoy?
*Sonohrina: No lo sé... Dieguito, lo que quiero es estar contigo para siempre. (Lo besó) Te amo... (Lo besó)
*Diego: Yo también te amo... (La besó) Te adoro... (La besó) ¿Vamos al cuarto?
Sonohrina lo abrazó, asintió con la cabeza mientras sonreía y lo besó. Diego la alzó en sus brazos y la llevó al cuarto. La acostó en la cama, no paraba de besarla, le subió la camisa. Sonohrina lo detuvo tomándole la mano.
*Sonohrina: No, Dieguito. Lo siento, pero este no es el momento para esto...
*Diego: Tienes razón. No sé, algo le falta ¿Verdad?
*Sonohrina: Sí... Hay algo que hace que este momento no sea ideal... (Se sentó) Pero no importa, ya llegará un buen momento y será perfecto...
Sonohrina sabía que esa era una mala ocasión para inventar porque no quería quedar embarazada por los momentos. Estaba en su día más fértil, pero no le diría nada a Diego, no tenía por qué decírlo. Al rato fue a la sala para ver un poco de televisión.
Luego del almuerzo, Sonohrina decidió tomar una siesta mientras Diego paseaba a los bebés por el jardín. Al rato, Diego entró al cuarto con los bebés, se sentó al lado de Sonohrina y le acarició la frente. Sonohrina despertó.
*Diego: No sé qué pienses, pero creo que es el momento para bautizar a los mellizos, preferiblemente antes de irnos a Nueva York.
*Sonohrina: Estoy de acuerdo... ¿Quiénes serán los padrinos?
*Diego: No sé si quieres que Luca sea el padrino de los dos.
*Sonohrina: (Sonrió) Bueno, me gusta la idea, ¿y la madrina?
*Diego: ¿Tu hermana?
*Sonohrina: Pero ella no está aquí... Y nuestro viaje a Nueva York es en dos semanas, tendremos que posponer el bautizo de los bebés.
*Diego: De acuerdo. Pero habla con tu hermana para que pueda venir luego de nuestro viaje a Nueva York.
*Sonohrina: Hablaré con ella hoy mismo... (Sonrió)
Sonohrina decidió conectarse para verificar si Loredana estaba conectada y poderle comunicar su futuro papel de madrina de los bebés. No estaba conectada, pero le escribió un e-mail anunciándole la noticia. Camilo estaba conectado, justamente cuando Sonohrina se marcharía, él la saludó.
*Sonohrina: Hola... Estoy bien ¿Y tú?
*Camilo: Bien, mi niña. Llegando de un viaje al interior del país. Te extraño, mi niña, ¿cuándo nos vemos?
*Sonohrina: Camilo, no podemos vernos. Yo ya no estoy en Venezuela, regresé a Italia hace un tiempo.
*Camilo: ¿No piensas regresar?
*Sonohrina: No por ahora, Camilo. Luego de lo ocurrido en Venezuela con mi bebé no pienso volver por los momentos. Hablamos luego, Camilo... Tengo que hacer unas maletas para un viaje.
*Camilo: De acuerdo, mi niña. Besos y cuídate.
Sonohrina apagó la computadora y se fue a empacar para partir a Nueva York en dos semanas. Diego ya estaba empacando mientras Luca comía un poco de torta de chocolate.
*Mónica: Dieguito, te dejo porque me voy a mi casa. Nos vemos.
*Diego: No, lo siento pero no quiero verte.
Diego enojado entró a la casa, tomó su celular y marcó el número de teléfono de Sonohrina, pero ella no contestó. No sabía cómo localizarla para explicarle todo. Trató de dormir pero no tenía sueño, sólo pensaba en Sonohrina, pero seguía sin responder a sus llamadas. Un último intento bastó para escuchar su voz, aunque muy molesta.
*Sonohrina: Diego, vete con tu novia y déjame sola.
*Diego: Sonohrina... Déjame explicarte lo que pasó...
*Sonohrina: No tienes que explicarme nada. No quiero saber nada de ti.
*Diego: Sonohrina, por favor no cuelgues... ¿Dónde estás?
*Sonohrina: No te lo voy a decir. No quiero verte, Diego. Chao.
Colgó la llamada y Diego lanzó el celular a la cama. Tomó su guitarra y comenzó a tocar para desahogarse. Luca escuchó el sonido de la guitarra y fue al cuarto de Diego.
*Luca: Diego, son las 3:00 de la madrugada y me despertaste...
*Diego: No importa... (Estaba llorando) Luca, Sonohrina se fue de la casa...
*Luca: (Sorprendido) ¿Adónde? (Lo abrazó) Volverá, no te preocupes.
*Diego: Yo la llamé y me dijo que no revelaría su ubicación. Luego me dijo que no quería saber de mí y colgó. Luca, yo quisiera explicarle todo bien.
*Luca: ¿Qué pasó?
*Diego: Me vino a visitar Mónica y me empezó a abrazar y besar. No sé cómo, pero Sonohrina nos vio y ahora cree que Mónica es mi amante y que le fuí infiel. Se fue sin dejarme explicar lo que de veras pasó.
*Luca: Tranquilo, la encontraremos y le podrás explicar todo lo que quieras.
*Diego: No creo que regrese tan fácilmente...
*Luca: Bueno, ¿y qué vas a hacer con los pasajes a Nueva York?
*Diego: No lo sé... (Seguía llorando) Quiero que Sonohrina regrese y... (Lo abrazó) Quiero que sepa que sólo la amo a ella, a nadie... Sólo a ella...
*Luca: Diego, será mejor que duermas. Más tarde averiguamos la ubicación exacta de Sonohrina y la vamos a buscar ¿De acuerdo?
*Diego: Sí, de acuerdo... Voy a dormir y me despiertas tipo 10:20 de la mañana.
*Luca: Está bien. Duerme bien y no pienses negativo, a Sonohrina la encontraremos y regresará contigo.
Luca salió del cuarto cerrando la puerta. Diego siguió llorando y se acostó en su cama para tratar de dormir. A las 10:20 se despertó sin necesidad de que Luca llegara a la habitación a despertarlo, lo único que hacía era ver las fotos de su matrimonio con Sonohrina, del nacimiento de los bebés, de sus viajes por Italia junto a Sonohrina y de muchos otros momentos felices que vivió junto a ella.
*Diego: Te amo, Sonohrina... ¿Dónde estás? Perdóname...
Pasaron dos días y Sonohrina no llamaba ni aparecía por ningún lugar. Diego se preocupó y decidió llamar a la policía para que la buscaran y trataran de hallar la dirección exacta de dónde se encontraba. La policía buscó por toda Verona y la encontraron a las 11:50 de la noche. Se acercaron a ella para comunicarle que la estaban buscando. Ella se sorprendió y se asustó porque creía que la querían encarcelar, comenzó a llorar.
*Sonohrina: No me hagan daño... Yo no hice nada... (Se notaba nerviosa)
*(Policía1): Señorita, la están buscando...
*Sonohrina: ¿Quién? Yo no he hecho nada malo... Perdónenme, pero es que vengo de un país donde hay gente que se disfraza de policía y secuestran a las personas...
*(Policía2): Tranquila, somos buenos. Sólo queremos que nos acompañes a la comisaría con los bebés porque hay alguien que los busca, a los tres.
Sonohrina se calmó y decidió acompañarlos. Eran las 12:00 de la medianoche. Llegaron a la comisaría, Sonohrina no veía a nadie que la estuviese buscando, pero aún así se quedó. Durmió en una de las sillas que habían cerca de la puerta. Los bebés estaban durmiendo sin enterarse de nada. Al rato, llegaron Diego y Luca a la comisaría. Diego vio a Sonohrina durmiendo y le acarició la frente.
*Sonohrina: (Vio a Diego y se levantó de la silla) ¿Qué haces aquí?
*Diego: Sonohrina... Yo quiero hablar contigo y explicarte algo, pero por favor, te pido que me escuches.
*Sonohrina: No hay nada que tenga que escuchar, Diego. Yo no quiero verte de nuevo. Déjame tranquila y vete con tu novia... Resultaste ser igual a Camilo, o peor...
*Diego: No, Sonohrina... Mira...
Sonohrina abrió la puerta de la comisaría y salió llorando a la calle. Diego la siguió y ella se secó las lágrimas para que Diego no la viera llorando. Cuando Diego la alcanzó, la abrazó y ella lo obligó a soltarla.
*Diego: ¿Por qué no quieres escucharme?
*Sonohrina: Porque no hay nada que escuchar, Diego.
*Diego: (Se arrodilló frente a ella) Sonohrina... (Le tomó la mano) Debo explicarte unas cuantas cosas...
Sonohrina lo miraba fijamente a los ojos en silencio. Veía que estaba siendo sincero y decidió escucharlo. Diego comenzó a cantar la canción de "El amor de un ángel". Sonohrina sólo lo escuchó.
*Sonohrina: (Sonrió) No sé qué pretendes...
*Diego: Que regreses conmigo, Sonohrina. También pretendo que me dejes explicarte unas cosas... (La miraba a los ojos) Mónica no es mi novia, es una mujer que busco quitarme de encima porque no la quiero. Yo a quien amo realmente es a ti, Sonohrina. Te amo como no tienes idea y no quisiera estar lejos de ti por mucho tiempo. Te amo tanto que te mandé a buscar con la policía para verte de nuevo, pero regresa por favor.
*Sonohrina: (Sonrió) Levántate. No estés en ese suelo sucio...
*Diego: Por ti estaría aún aquí... Pero de veras no fue intensional, Sonohrina...
*Sonohrina: ¡Ay no seas tonto! Levántate... (Rio)
Diego se levantó sin decir nada y Sonohrina lo besó.
*Sonohrina: Claro que regreso, pero no tenías por qué actuar así, Dieguito... (Lo abrazó) Yo también te amo...
*Diego: No quiero perderte y menos por culpa de una loca que apareció de la nada a molestar nuestro matrimonio... (La besó) Te amo, Sonohrina.
*Sonohrina: (Rio) Tendré que buscar mis maletas en la posada para ir a la casa porque aún están allá... ¿Me llevas?
*Diego: Sólo si me das la dirección. Ven, sube al auto y te llevo a la dirección que me digas.
Luca, Diego, Sonohrina y los bebés subieron al auto para ir a la posada donde estaban las maletas de Sonohrina. Ella las recogió, pagó su estadía y se marcharon a casa. Al llegar, se acostaron a dormir porque estaban muy cansados luego de una jornada tan fuerte. Diego dormía abrazando a Sonohrina. Esa mañana, ella se levantó de la cama y fue a la sala para respirar un poco y meditar sobre su confianza hacia Diego. Miraba sus guitarras, sus fotos y en dirección al cuarto, pensó que era una excelente persona y que se había casado con el hombre ideal para ella. Diego aún dormía y Sonohrina decidió alistarse en el baño. Una hora más tarde, Diego se levantó de la cama, buscó a Sonohrina por todas partes pero no la encontró, vio que los bebés seguían en su cuna. Vio a Sonohrina caminando por el jardín, se desayunó y corrió hacia ella sorprendiéndola con un abrazo. Ella volteó hacia él y lo besó mientras le acariciaba el cabello.
*Diego: Buenos días, Sonohrina... (La besó) ¿Cómo estás?
*Sonohrina: Bien ¿Y tú?
*Diego: Bien... (La besó) ¿Qué quieres hacer hoy?
*Sonohrina: No lo sé... Dieguito, lo que quiero es estar contigo para siempre. (Lo besó) Te amo... (Lo besó)
*Diego: Yo también te amo... (La besó) Te adoro... (La besó) ¿Vamos al cuarto?
Sonohrina lo abrazó, asintió con la cabeza mientras sonreía y lo besó. Diego la alzó en sus brazos y la llevó al cuarto. La acostó en la cama, no paraba de besarla, le subió la camisa. Sonohrina lo detuvo tomándole la mano.
*Sonohrina: No, Dieguito. Lo siento, pero este no es el momento para esto...
*Diego: Tienes razón. No sé, algo le falta ¿Verdad?
*Sonohrina: Sí... Hay algo que hace que este momento no sea ideal... (Se sentó) Pero no importa, ya llegará un buen momento y será perfecto...
Sonohrina sabía que esa era una mala ocasión para inventar porque no quería quedar embarazada por los momentos. Estaba en su día más fértil, pero no le diría nada a Diego, no tenía por qué decírlo. Al rato fue a la sala para ver un poco de televisión.
Luego del almuerzo, Sonohrina decidió tomar una siesta mientras Diego paseaba a los bebés por el jardín. Al rato, Diego entró al cuarto con los bebés, se sentó al lado de Sonohrina y le acarició la frente. Sonohrina despertó.
*Diego: No sé qué pienses, pero creo que es el momento para bautizar a los mellizos, preferiblemente antes de irnos a Nueva York.
*Sonohrina: Estoy de acuerdo... ¿Quiénes serán los padrinos?
*Diego: No sé si quieres que Luca sea el padrino de los dos.
*Sonohrina: (Sonrió) Bueno, me gusta la idea, ¿y la madrina?
*Diego: ¿Tu hermana?
*Sonohrina: Pero ella no está aquí... Y nuestro viaje a Nueva York es en dos semanas, tendremos que posponer el bautizo de los bebés.
*Diego: De acuerdo. Pero habla con tu hermana para que pueda venir luego de nuestro viaje a Nueva York.
*Sonohrina: Hablaré con ella hoy mismo... (Sonrió)
Sonohrina decidió conectarse para verificar si Loredana estaba conectada y poderle comunicar su futuro papel de madrina de los bebés. No estaba conectada, pero le escribió un e-mail anunciándole la noticia. Camilo estaba conectado, justamente cuando Sonohrina se marcharía, él la saludó.
*Sonohrina: Hola... Estoy bien ¿Y tú?
*Camilo: Bien, mi niña. Llegando de un viaje al interior del país. Te extraño, mi niña, ¿cuándo nos vemos?
*Sonohrina: Camilo, no podemos vernos. Yo ya no estoy en Venezuela, regresé a Italia hace un tiempo.
*Camilo: ¿No piensas regresar?
*Sonohrina: No por ahora, Camilo. Luego de lo ocurrido en Venezuela con mi bebé no pienso volver por los momentos. Hablamos luego, Camilo... Tengo que hacer unas maletas para un viaje.
*Camilo: De acuerdo, mi niña. Besos y cuídate.
Sonohrina apagó la computadora y se fue a empacar para partir a Nueva York en dos semanas. Diego ya estaba empacando mientras Luca comía un poco de torta de chocolate.
viernes, 19 de junio de 2009
47º Capitulo
Un par de meses después, Sonohrina pudo recobrar su memoria y se recuperó por completo de sus heridas y fracturas. Estaban en el aeropuerto a punto de regresar a Italia. Luego de casi diez horas de viaje, llegaron a Italia; fueron recibidos por los señores Fainello en el aeropuerto de Bologna.
*(Sra. Fainello): ¿Por qué atrasaron tanto el viaje?
*Diego: Porque Sonohrina estuvo fracturada y no podía viajar así.
*Luca: Ella tuvo un accidente hace dos meses, se fracturó algunas costillas y sufrió una fisura en el cráneo.
*(Sr. Fainello): Pero ya está mejor, por lo que veo.
*Diego: Ya se recuperó del todo.
*(Sr. Fainello): ¿Y el hijo que esperaban antes de partir?
*Diego: Lo perdimos. Fue horrible, pero vendrán otros si Dios quiere. (Sonrió)
*(Sra. Fainello): Extrañamos a los bebés. Vinieron distintos, mucho más grandes.
*Milagros: Ia... Dm... Aia... Dock... (Rio) Pa-pa... Ma-ma... (Rio)
*(Sr. Fainello): ¿Ya hablan?
*Luca: Casi. Lo que hacen es balbucear y repetir siempre lo mismo, pero van por buen camino.
Llegaron a la casa Fainello y descansaron luego de un viaje tan largo. Sonohrina dormía con Diego en su cuarto mientras Luca revisaba su correo. En ese momento, se conectó Amelith.
*Luca: Ya llegué a Italia...
*Amelith: ¿Cómo estuvo el vuelo?
*Luca: Bien. Aunque llegué cansado, no soy el único.
*Amelith: Te extrañé, Luca...
*Luca: Yo también.
*Amelith: Y aún te extraño. Luca, quiero casarme contigo... Le hablé a mi familia sobre ti, dicen que quieren conocerte.
*Luca: Yo también. Disculpa que me vaya pero estoy cansado... ¿Hablamos?
*Amelith: Sí, tranquilo mi amor. Te amo...
*Luca: También yo...
Luca se desconectó y se fue a dormir a su habitación. Por una extraña razón, no dejaba de pensar en Alejandra. Cerró los ojos e imaginaba una vida con ella. Horas después, Diego se despertó, vio a Sonohrina durmiendo y la besó. Ella despertó y siguió besándolo. Diego le subió un poco la camisa, pero Sonohrina lo detuvo tomándolo de la mano.
*Sonohrina: No Dieguito... Este no es el momento... (Se bajó la camisa) Lo siento.
*Diego: ¿Por qué?
*Sonohrina: Porque estoy cansada, Dieguito... Y me voy a quedar dormida ¿Tú no estás cansado?
*Diego: Sí.
*Sonohrina: Entonces no inventemos, Dieguito... Además, están los bebés... Sé que te molestas cuando te contradigo estas cosas, pero de verdad que no estoy de ánimos.
*Diego: Tranquila, no estoy molesto. Te entiendo.
*Sonohrina: Gracias, Dieguito...
Diego se levantó de la cama y buscó en la maleta unos documentos iguales. Le entregó uno a Sonohrina. Ella lo revisó y vio que era un pasaje de avión.
*Diego: Nuestra segunda luna de miel ya está lista. En dos meses nos vamos.
*Sonohrina: ¿Cuándo los sacaste?
*Diego: Negocios... (La besó y rio) Quédate tranquila porque de que nos vamos, nos vamos. (Sonrió)
*Sonohrina: Sí, aunque sabes que no me gustaría hacerte gastar mucho dinero, Dieguito. Este viaje que tuvimos fue nuestra supuesta luna de miel, pero todo salió mal.
*Diego: Corrección, salió pésimo... Pero esta irá mejor.
*Sonohrina: Confío en ti, Dieguito. (Sonrió)
*Diego: Bueno, me alegra saberlo. (Rio y la besó)
Esa noche se durmieron temprano porque estaban cansados luego de un viaje tan largo. Eran las 2:30 de la madrugada y se escuchó el timbre. La señora Fainello se asomó por la ventana y vio una muchacha frente a la casa. Se puso un sueter y salió para hablar con ella y saber si se le ofrecía algo.
*(Sra. Fainello): Hola, ¿la puedo ayudar en algo?
*Mónica: Sí, quiero hablar con Diego... ¿Puede salir?
*(Sra. Fainello): Él está durmiendo, llegó de un viaje muy agitado y largo.
*Mónica: Necesito hablar urgente con él y debe ser ahora ¿No puede decirle que venga? Será rápido.
*(Sra. Fainello): ¿No puedes regresar luego?
*Mónica: ¡Es que tiene que ser ahora! Por favor...
*(Sra. Fainello): Lo intentaré, pero no te garantizo que se levante de la cama.
La señora Fainello entró a la casa y pasó al cuarto de Diego. Lo vio durmiendo muy cómodo junto a Sonohrina, le dio pena despertarlo viéndolo tan cansado. Aún así, trató de despertarlo de buena manera.
*Diego: ¿Qué pasó?
*(Sra. Fainello): Te buscan afuera, una muchacha que de seguro es fan. Ve a ver qué quiere.
Diego se levantó de la cama y se peinó un poco para no salir despeinado. Cuando salió, Mónica sonrió y corrió a abrazarlo. Diego trató de no ser antipático con ella y la abrazó también.
*Mónica: Te extrañé, mi amor... ¿Cómo estás?
*Diego: Cansado ¿Tú?
*Mónica: Bien. Contenta porque te volví a ver ¿Cómo estuvo tu viaje?
*Diego: Pudo haber estado mejor...
*Mónica: ¿Y adónde fuiste?
*Diego: A Venezuela...
*Mónica: ¿Para qué? Si aquí eres feliz, me tienes a mí... (Lo besó)
*Diego: Mónica... Respondiendo a tu pregunta, yo fuí a Venezuela a visitar a la familia de mi esposa.
*Mónica: No vuelvas a irte así, no tienes idea de cuántas veces vine a tu casa para verte y no estabas... Vine a verte y quiero estar contigo ¿Quieres venir a mi casa? Hoy es toda mía porque mis compañeros de cuarto se fueron de viaje al sur.
*Diego: Gracias, pero no. Tengo a mi esposa aquí, mis hijos... No me puedo ir a otro lugar, aparte estoy muy cansado. Quizá vaya mañana a visitarte.
*Mónica: ¿Te vengo a buscar?
*Diego: Bueno... De acuerdo.
*Mónica: Eso sí, vienes conmigo pero no puedes llevar a nadie.
*Diego: ¿Por qué?
*Mónica: Porque quiero pasar tiempo contigo, no me interesa estar con tu esposa o con tus hijos.
*Diego: ¿Qué quieres realmente, Mónica? ¿Qué pretendes hacer?
*Mónica: Lo que tú quieras, Dieguito... (Lo abrazó y lo besó)
*Diego: Perdón, pero yo lo que quiero es que me dejes vivir tranquilo con mi familia y en mi casa. No quiero ser antipático, pero yo no quiero nada contigo, Mónica. No quiero problemas con mi esposa, de verdad.
*Mónica: Si tu matrimonio tiene problemas, sabes que estaré para ti siempre... (Lo besó) Te amo, Dieguito... No quiero dejarte solo con otra... (Lo besó)
*Diego: Por favor, Mónica. Déjame tranquilo. Si mi esposa te ve aquí y se entera que tratas de seducirme, puede malinterpretar las cosas.
*Mónica: No, mejor que pase eso. Así estaremos juntos para siempre... (Lo besó)
Mateo comenzó a llorar e hizo que Sonohrina se despertara. Miró por la ventana y se quedó paralizada viendo a Diego con Mónica en la puerta de la casa. Alimentó a Mateo y luego se puso un sueter para salir, pensaba irse de la casa. Hizo maletas mientras lloraba. Salió de la casa con los bebés y una pocas maletas.
*Diego: Sonohrina... (Su corazón se aceleró) ¿Qué haces? (Soltó a Mónica) ¿Adónde vas con...? (La tomó de la mano) ¿Qué tienes? ¿Por qué lloras?
*Sonohrina: No preguntes... Yo me voy, Diego.
*Diego: (La abrazó) ¿Por qué?
*Sonohrina: No quiero dar explicaciones, tú sabes el por qué. Me voy y te dejo con tu novia.
*Diego: Pero... Sonohrina... (Le tomó la mano)
*Sonohrina: No me toques. Yo me voy a... ¡Ay no sé adónde! Pero no regreso.
Diego sabía que cuando Sonohrina no lo llamaba "Dieguito" era porque estaba nerviosa, enojada, triste o afectada emocionalmente. Decidió no insistirle porque podría empeorar la situación. Sonohrina se fue con los bebés y sus maletas a otro lugar, a una posada que recibía gente las 24 horas del día.
*(Sra. Fainello): ¿Por qué atrasaron tanto el viaje?
*Diego: Porque Sonohrina estuvo fracturada y no podía viajar así.
*Luca: Ella tuvo un accidente hace dos meses, se fracturó algunas costillas y sufrió una fisura en el cráneo.
*(Sr. Fainello): Pero ya está mejor, por lo que veo.
*Diego: Ya se recuperó del todo.
*(Sr. Fainello): ¿Y el hijo que esperaban antes de partir?
*Diego: Lo perdimos. Fue horrible, pero vendrán otros si Dios quiere. (Sonrió)
*(Sra. Fainello): Extrañamos a los bebés. Vinieron distintos, mucho más grandes.
*Milagros: Ia... Dm... Aia... Dock... (Rio) Pa-pa... Ma-ma... (Rio)
*(Sr. Fainello): ¿Ya hablan?
*Luca: Casi. Lo que hacen es balbucear y repetir siempre lo mismo, pero van por buen camino.
Llegaron a la casa Fainello y descansaron luego de un viaje tan largo. Sonohrina dormía con Diego en su cuarto mientras Luca revisaba su correo. En ese momento, se conectó Amelith.
*Luca: Ya llegué a Italia...
*Amelith: ¿Cómo estuvo el vuelo?
*Luca: Bien. Aunque llegué cansado, no soy el único.
*Amelith: Te extrañé, Luca...
*Luca: Yo también.
*Amelith: Y aún te extraño. Luca, quiero casarme contigo... Le hablé a mi familia sobre ti, dicen que quieren conocerte.
*Luca: Yo también. Disculpa que me vaya pero estoy cansado... ¿Hablamos?
*Amelith: Sí, tranquilo mi amor. Te amo...
*Luca: También yo...
Luca se desconectó y se fue a dormir a su habitación. Por una extraña razón, no dejaba de pensar en Alejandra. Cerró los ojos e imaginaba una vida con ella. Horas después, Diego se despertó, vio a Sonohrina durmiendo y la besó. Ella despertó y siguió besándolo. Diego le subió un poco la camisa, pero Sonohrina lo detuvo tomándolo de la mano.
*Sonohrina: No Dieguito... Este no es el momento... (Se bajó la camisa) Lo siento.
*Diego: ¿Por qué?
*Sonohrina: Porque estoy cansada, Dieguito... Y me voy a quedar dormida ¿Tú no estás cansado?
*Diego: Sí.
*Sonohrina: Entonces no inventemos, Dieguito... Además, están los bebés... Sé que te molestas cuando te contradigo estas cosas, pero de verdad que no estoy de ánimos.
*Diego: Tranquila, no estoy molesto. Te entiendo.
*Sonohrina: Gracias, Dieguito...
Diego se levantó de la cama y buscó en la maleta unos documentos iguales. Le entregó uno a Sonohrina. Ella lo revisó y vio que era un pasaje de avión.
*Diego: Nuestra segunda luna de miel ya está lista. En dos meses nos vamos.
*Sonohrina: ¿Cuándo los sacaste?
*Diego: Negocios... (La besó y rio) Quédate tranquila porque de que nos vamos, nos vamos. (Sonrió)
*Sonohrina: Sí, aunque sabes que no me gustaría hacerte gastar mucho dinero, Dieguito. Este viaje que tuvimos fue nuestra supuesta luna de miel, pero todo salió mal.
*Diego: Corrección, salió pésimo... Pero esta irá mejor.
*Sonohrina: Confío en ti, Dieguito. (Sonrió)
*Diego: Bueno, me alegra saberlo. (Rio y la besó)
Esa noche se durmieron temprano porque estaban cansados luego de un viaje tan largo. Eran las 2:30 de la madrugada y se escuchó el timbre. La señora Fainello se asomó por la ventana y vio una muchacha frente a la casa. Se puso un sueter y salió para hablar con ella y saber si se le ofrecía algo.
*(Sra. Fainello): Hola, ¿la puedo ayudar en algo?
*Mónica: Sí, quiero hablar con Diego... ¿Puede salir?
*(Sra. Fainello): Él está durmiendo, llegó de un viaje muy agitado y largo.
*Mónica: Necesito hablar urgente con él y debe ser ahora ¿No puede decirle que venga? Será rápido.
*(Sra. Fainello): ¿No puedes regresar luego?
*Mónica: ¡Es que tiene que ser ahora! Por favor...
*(Sra. Fainello): Lo intentaré, pero no te garantizo que se levante de la cama.
La señora Fainello entró a la casa y pasó al cuarto de Diego. Lo vio durmiendo muy cómodo junto a Sonohrina, le dio pena despertarlo viéndolo tan cansado. Aún así, trató de despertarlo de buena manera.
*Diego: ¿Qué pasó?
*(Sra. Fainello): Te buscan afuera, una muchacha que de seguro es fan. Ve a ver qué quiere.
Diego se levantó de la cama y se peinó un poco para no salir despeinado. Cuando salió, Mónica sonrió y corrió a abrazarlo. Diego trató de no ser antipático con ella y la abrazó también.
*Mónica: Te extrañé, mi amor... ¿Cómo estás?
*Diego: Cansado ¿Tú?
*Mónica: Bien. Contenta porque te volví a ver ¿Cómo estuvo tu viaje?
*Diego: Pudo haber estado mejor...
*Mónica: ¿Y adónde fuiste?
*Diego: A Venezuela...
*Mónica: ¿Para qué? Si aquí eres feliz, me tienes a mí... (Lo besó)
*Diego: Mónica... Respondiendo a tu pregunta, yo fuí a Venezuela a visitar a la familia de mi esposa.
*Mónica: No vuelvas a irte así, no tienes idea de cuántas veces vine a tu casa para verte y no estabas... Vine a verte y quiero estar contigo ¿Quieres venir a mi casa? Hoy es toda mía porque mis compañeros de cuarto se fueron de viaje al sur.
*Diego: Gracias, pero no. Tengo a mi esposa aquí, mis hijos... No me puedo ir a otro lugar, aparte estoy muy cansado. Quizá vaya mañana a visitarte.
*Mónica: ¿Te vengo a buscar?
*Diego: Bueno... De acuerdo.
*Mónica: Eso sí, vienes conmigo pero no puedes llevar a nadie.
*Diego: ¿Por qué?
*Mónica: Porque quiero pasar tiempo contigo, no me interesa estar con tu esposa o con tus hijos.
*Diego: ¿Qué quieres realmente, Mónica? ¿Qué pretendes hacer?
*Mónica: Lo que tú quieras, Dieguito... (Lo abrazó y lo besó)
*Diego: Perdón, pero yo lo que quiero es que me dejes vivir tranquilo con mi familia y en mi casa. No quiero ser antipático, pero yo no quiero nada contigo, Mónica. No quiero problemas con mi esposa, de verdad.
*Mónica: Si tu matrimonio tiene problemas, sabes que estaré para ti siempre... (Lo besó) Te amo, Dieguito... No quiero dejarte solo con otra... (Lo besó)
*Diego: Por favor, Mónica. Déjame tranquilo. Si mi esposa te ve aquí y se entera que tratas de seducirme, puede malinterpretar las cosas.
*Mónica: No, mejor que pase eso. Así estaremos juntos para siempre... (Lo besó)
Mateo comenzó a llorar e hizo que Sonohrina se despertara. Miró por la ventana y se quedó paralizada viendo a Diego con Mónica en la puerta de la casa. Alimentó a Mateo y luego se puso un sueter para salir, pensaba irse de la casa. Hizo maletas mientras lloraba. Salió de la casa con los bebés y una pocas maletas.
*Diego: Sonohrina... (Su corazón se aceleró) ¿Qué haces? (Soltó a Mónica) ¿Adónde vas con...? (La tomó de la mano) ¿Qué tienes? ¿Por qué lloras?
*Sonohrina: No preguntes... Yo me voy, Diego.
*Diego: (La abrazó) ¿Por qué?
*Sonohrina: No quiero dar explicaciones, tú sabes el por qué. Me voy y te dejo con tu novia.
*Diego: Pero... Sonohrina... (Le tomó la mano)
*Sonohrina: No me toques. Yo me voy a... ¡Ay no sé adónde! Pero no regreso.
Diego sabía que cuando Sonohrina no lo llamaba "Dieguito" era porque estaba nerviosa, enojada, triste o afectada emocionalmente. Decidió no insistirle porque podría empeorar la situación. Sonohrina se fue con los bebés y sus maletas a otro lugar, a una posada que recibía gente las 24 horas del día.
miércoles, 17 de junio de 2009
46º Capitulo
Una semana después, Diego se despertó muy temprano en la mañana para salir a buscar el regalo sorpresa que le tenía a Sonohrina. Ella aún dormía y él decidió salir sin hacer ruído. Horas después, Sonohrina se despertó muy preocupada porque no sabía dónde estaba Diego. Lo llamó al celular y no respondía, lo buscó en el baño y ahí no estaba, llamó a Luca para preguntarle por Diego, pero aún seguía durmiendo y no respondió el teléfono. Sonohrina temía que Diego se haya cansado de cuidarla por sus heridas y fracturas, que ya estaban cicatrizando y calcificando. Volvió a dormirse para tratar de no pensar que Diego podría estar con otra mujer, perdido en la ciudad, secuestrado o en peligro por las calles de Caracas. Una hora más tarde, Diego llegó a la habitación y encontró a Sonohrina durmiendo. Tomó su guitarra y comenzó a tocarle la melodía de la canción de cumpleaños. Sonohrina despertó.
*Diego: ¡Feliz cumpleaños, Sonohrina! (Le entregó una bolsa azul marina pequeña)
*Sonohrina: (Sonrió) Gracias, Dieguito... (Lo besó) ¿Dónde estabas?
*Diego: Estaba... Yo fuí a reclamar el pedido que hice hace una semana. Ábrelo, es tu regalo de cumpleaños.
*Sonohrina: Gracias, Dieguito... (Lo besó)
*Diego: ¿Y qué quieres hacer hoy?
*Sonohrina: No sé...
*Diego: Estoy pensando en invitarte a almorzar ¿Qué dices?
*Sonohrina: Acepto, pero tendré mucho cuidado al salir. (Lo abrazó) Gracias, Dieguito... De veras eres muy lindo conmigo... (Lo besó)
Sonohrina abrió el regalo y vio que era una guitarra para colgarla en su cuello igual a la de Diego. Lo abrazó y lo besó para agradecerle, ya que le había gustado mucho el regalo.
*Diego: Me alegra que te haya gustado... (La besó) Te amo... Te regalé esto porque ya eres parte de nosotros, siempre viajas y nos acompañas. Gracias, Sonohrina y nuevamente feliz cumpleaños.
*Sonohrina: Me encantó. (Sonrió y lo besó) Gracias otra vez, Dieguito... (Rio) Te lo he dicho ya tres veces. La usaré desde ahora hasta siempre.
Sonohrina se colgó en el cuello la guitarra que Diego le regaló de cumpleaños. Al rato, Luca tocó la puerta de la habitación y Diego le abrió.
*Luca: Hola, Diego... (Vio a Sonohrina y la abrazó con cuidado) ¡Feliz cumpleaños, Sonohrina! (Sonrió) Perdón que no te regale nada...
*Sonohrina: Tranquilo... (Sonrió) Esto me lo regaló Dieguito, lo tomaré como regalo de parte de ambos... Gracias, Luca... (Lo abrazó)
A la hora del almuerzo, Diego llevó a Sonohrina a una cafetería que había cerca del hotel. Sonohrina tuvo que ir en silla de ruedas, ya que aún no recuperaba el equilibrio. Luca y los mellizos los acompañaron. Cuando terminaron de comer, se acercó a ellos un hombre de apariencia extraña; vestía un poco exagerado, con túnica de diversos colores y diseños, parecía un brujo o algo así.
*Diego: ¿Quién eres tú?
*(El señor): Soy Nelson. Los estuve observando desde hace rato y me llamaron poderosamente la atención.
*Luca: ¿Por qué? ¿Qué tenemos nosotros?
*Nelson: Me parece que llevan una vida interesante... No son como todos... Especialmente tú. (Miró a Sonohrina)
*Sonohrina: ¿A qué te refieres?
*Nelson: (La miró fijamente) A tu vida llegará alguien especial. Tardará un año, pero serás muy feliz al conocerlo y te cambiará la vida. A ustedes también.
*Diego: Señor, se está empezando a comportar extraño... ¿Por qué dice eso?
*Nelson: Porque lo veo. Soy una especie de vidente. Tomen mi tarjeta y visítenme cuando quieran.
*Sonohrina: (Sonrió tímidamente) Gracias... Sí, te visitaremos pronto...
*Nelson: Bueno, me voy. Espero verlos pronto, hasta luego.
*Luca: De acuerdo... (Sonrió tímidamente)
Nelson se fue dejándolos muy intrigados. Sonohrina guardó la tarjeta de Nelson en su cartera.
*Diego: Yo no creo en eso... ¿Tú vas a ir a ver a ese tipo, Sonohrina?
*Sonohrina: Me da igual... Yo no tengo nada que ir a hacer allá.
*Diego: Ah bueno... (La abrazó) No quiero dejarte ir con ese loco, Sonohrina... (La besó) Se ve raro y no me agrada ese tipo, es en serio...
Luca volteó a la tienda que había al lado de la cafetería y vio a Alejandra. Se levantó de la silla para hablar con ella. Se le acercó y la abrazó.
*Alejandra: Luca... ¿Qué te dije?
*Luca: Yo necesito hablar contigo, Alejandra... No entiendo por qué no quieres verme más.
*Alejandra: Porque quiero que hagas tu vida, Luca. Es mejor para ambos... ¿Y tu novia? ¿No andas con ella?
*Luca: Se fue a Inglaterra, ella vive allá. Ahora estamos almorzando y celebrando el cumpleaños de Sonohrina...
*Alejandra: ¿Dónde está ella? La quiero saludar y felicitar.
*Luca: Afuera. Está con Diego y con los mellizos.
Alejandra salió de la tienda y abrazó a Sonohrina, ella volteó y la saludó.
*Alejandra: ¡Feliz cumpleaños, Sonohrina!
*Sonohrina: Gracias... (Sonrió)
*Alejandra: ¿Cómo sigues?
*Sonohrina: Bueno, mejorando... Aún no puedo caminar y por eso vine en silla de ruedas...
*Alejandra: Espero te recuperes por completo muy pronto.
*Sonohrina: Gracias... (Sonrió) ¿Y Luca adónde se fue?
*Alejandra: No lo sé. Pero yo no quiero verlo...
*Sonohrina: ¿Por qué?
*Alejandra: Porque no quiero tener problemas con su novia por culpa suya.
*Sonohrina: ¿Todavía te gusta Luca?
*Alejandra: Eres mi amiga y te he llegado a tener mucho cariño, así que te voy a contar la verdad. Yo siempre he amado a Luca, a pesar de la llegada de otros hombres a mi vida y sin importar la llegada de... ¿Cómo se llama su novia?
*Sonohrina: Se llama Amelith.
*Alejandra: Bueno sí, de Amelith. Pero no se lo digas a Luca.
*Sonohrina: Tranquila... (Sonrió)
*Alejandra: Bueno, espero pases un feliz cumpleaños. Debo irme a trabajar, trabajo en esa tienda que está allá... (Sonrió) Espero cumplas muchos más, Sonohrina.
*Sonohrina: (Sonrió) Muchas gracias, hasta luego.
Cada quien siguió su rumbo. Sonohrina, Diego, Luca y los mellizos volvieron a la habitación del hotel y Alejandra volvió a su jornada laboral. Al llegar al hotel, Sonohrina durmió una siesta. Tuvo un sueño un poco extraño, pero lo que ella no sabía es que era un recuerdo, veía a Diego tocando la melodía de "Lejana" en una especie de tarima pequeña de lo que parecía ser un restaurante. Recordó el momento en el cual Diego le pidió matrimonio frente a todos en un restaurante mientras sonaba la melodía de "Lejana" en su guitarra. Sonohrina se despertó porque escuchó a Milagros llorando. Diego estaba bañándose y por eso no escuchó que la bebé se había caído de la cuna. Sonohrina se sentó en la cama y trató de levantarse para colocar a la bebé dentro de la cuna de nuevo, pero le molestaban mucho las costillas. Diego salió del baño y vio a ambas en el suelo.
*Diego: ¿Qué pasó, Sonohrina?
*Sonohrina: Milagros comenzó a llorar cuando estaba tomando la siesta y me despertó, la vi en el suelo y traté de levantarme para colocarla de nuevo en la cuna, pero me comenzaron a doler las costillas y caí al suelo también.
Diego ayudó a Sonohrina a levantarse y la acostó de nuevo en la cama. Alzó a Milagros, que aún lloraba. Se había hecho un chichón grande en la cabeza. Diego le puso un cubo de hielo sobre el chichón para deshincharlo. Milagros lloraba más fuerte por el frío y el dolor.
*Sonohrina: ¿No se fracturó el cráneo?
*Diego: No. No te preocupes, Sonohrina; todo está bajo control.
*Sonohrina: No fue culpa mía, Dieguito... Sólo intenté ayudar.
*Diego: Yo sé, Sonohrina. Yo sé que tú sólo dormías, por eso no estoy molesto.
Tiempo más tarde, Milagros se durmió; la hinchazón del chichón había disminuido un poco. Sonohrina y Diego descansaban un rato.
*Sonohrina: Espero que esa caída no le afecte en el futuro.
*Diego: Todo estará bien, Sonohrina. Tranquila...
Sonohrina sólo miraba a Milagros sin quitarle la mirada de encima. La veía muy tranquila durmiendo.
*Diego: ¿Cenamos? (Sonrió)
*Sonohrina: Sí, pero me preocupa la bebé. Me da temor dejarla sola, Dieguito.
*Diego: ¡Ay Sonohrina, vamos! Te tengo una sorpresa. (Sonrió) ¿Vamos?
*Sonohrina: Bueno, está bien... (Rio)
*Diego: Vamos a avisarle a Luca para bajar al restaurante y darte la sorpresa.
Juntos los tres bajaron al restaurante para cenar. Luego de comer, Diego se montó en la tarima con su guitarra, se sentó en un banquillo y tomó el micrófono.
*Diego: Buenas noches a todos, (Sonrió) esta canción se la quiero dedicar a la mujer que me robó el corazón y se convirtió en mi esposa. Para ti, Sonohrina, en tu cumpleaños.
Diego comenzó a cantar una canción muy linda que, entre Luca y él, le compusieron a Sonohrina; se titulaba "El amor de un ángel". Todas las personas se quedaron escuchando con atención, Sonohrina estaba cautivada viendo a Diego cantando y tocando guitarra. Al final de la canción, Diego le cantó "Cumpleaños feliz". La gente comenzó a aplaudir.
*Diego: Feliz cumpleaños, Sonohrina. Te amo.
La gente siguió aplaudiendo y Diego bajó de la tarima. Se sentó al lado de Sonohrina y la besó.
*Sonohrina: Gracias, Dieguito. Me has hecho pasar el mejor cumpleaños que he vivido, a pesar de mis heridas y fracturas. (Sonrió y lo besó)
*Diego: Por nada, Sonohrina. Esto lo hago por y para ti... (La besó)
*Luca: Bueno Diego, sabes que Sonohrina está herida y no puedes inventar mucho con ella... (Rio) Tendrás que aguantarte un poco.
*Diego: No importa. La curaré consintiéndola un poco...
*Sonohrina: Gracias, Diego... (Lo besó y lo abrazó) Te amo... (Lo besaba aún apasionadamente) Gracias...
*Diego: De nada... (La besó) Te amo, Sonohrina. Eres la mujer de mi vida... (La besó) Gracias por todo lo que nos ha pasado... (La besó) Y por lo que pasará... (Sonrió y la besó mientras le acariciaba el cuello)
*Luca: Disculpen... (Rio) Pero no están en la habitación y mucha gente voltea y se quedan mirando.
*Diego: Que miren, no me importa... (La besó) Amo a esta mujer sin medida.
*Luca: No quiero imaginar cómo estarán más tarde en la habitación... (Rio) Mejor no interrumpo.
*Sonohrina: (Rio y seguía besando a Diego) Te amo, Dieguito... ¿Subimos?
*Diego: Bueno... (Le acarició el cuello mientras la miraba fijamente a los ojos) De acuerdo... (La abrazó)
Los tres subieron a sus habitaciones. Durmieron desde muy temprano porque Sonohrina estaba muy cansada.
*Diego: ¡Feliz cumpleaños, Sonohrina! (Le entregó una bolsa azul marina pequeña)
*Sonohrina: (Sonrió) Gracias, Dieguito... (Lo besó) ¿Dónde estabas?
*Diego: Estaba... Yo fuí a reclamar el pedido que hice hace una semana. Ábrelo, es tu regalo de cumpleaños.
*Sonohrina: Gracias, Dieguito... (Lo besó)
*Diego: ¿Y qué quieres hacer hoy?
*Sonohrina: No sé...
*Diego: Estoy pensando en invitarte a almorzar ¿Qué dices?
*Sonohrina: Acepto, pero tendré mucho cuidado al salir. (Lo abrazó) Gracias, Dieguito... De veras eres muy lindo conmigo... (Lo besó)
Sonohrina abrió el regalo y vio que era una guitarra para colgarla en su cuello igual a la de Diego. Lo abrazó y lo besó para agradecerle, ya que le había gustado mucho el regalo.
*Diego: Me alegra que te haya gustado... (La besó) Te amo... Te regalé esto porque ya eres parte de nosotros, siempre viajas y nos acompañas. Gracias, Sonohrina y nuevamente feliz cumpleaños.
*Sonohrina: Me encantó. (Sonrió y lo besó) Gracias otra vez, Dieguito... (Rio) Te lo he dicho ya tres veces. La usaré desde ahora hasta siempre.
Sonohrina se colgó en el cuello la guitarra que Diego le regaló de cumpleaños. Al rato, Luca tocó la puerta de la habitación y Diego le abrió.
*Luca: Hola, Diego... (Vio a Sonohrina y la abrazó con cuidado) ¡Feliz cumpleaños, Sonohrina! (Sonrió) Perdón que no te regale nada...
*Sonohrina: Tranquilo... (Sonrió) Esto me lo regaló Dieguito, lo tomaré como regalo de parte de ambos... Gracias, Luca... (Lo abrazó)
A la hora del almuerzo, Diego llevó a Sonohrina a una cafetería que había cerca del hotel. Sonohrina tuvo que ir en silla de ruedas, ya que aún no recuperaba el equilibrio. Luca y los mellizos los acompañaron. Cuando terminaron de comer, se acercó a ellos un hombre de apariencia extraña; vestía un poco exagerado, con túnica de diversos colores y diseños, parecía un brujo o algo así.
*Diego: ¿Quién eres tú?
*(El señor): Soy Nelson. Los estuve observando desde hace rato y me llamaron poderosamente la atención.
*Luca: ¿Por qué? ¿Qué tenemos nosotros?
*Nelson: Me parece que llevan una vida interesante... No son como todos... Especialmente tú. (Miró a Sonohrina)
*Sonohrina: ¿A qué te refieres?
*Nelson: (La miró fijamente) A tu vida llegará alguien especial. Tardará un año, pero serás muy feliz al conocerlo y te cambiará la vida. A ustedes también.
*Diego: Señor, se está empezando a comportar extraño... ¿Por qué dice eso?
*Nelson: Porque lo veo. Soy una especie de vidente. Tomen mi tarjeta y visítenme cuando quieran.
*Sonohrina: (Sonrió tímidamente) Gracias... Sí, te visitaremos pronto...
*Nelson: Bueno, me voy. Espero verlos pronto, hasta luego.
*Luca: De acuerdo... (Sonrió tímidamente)
Nelson se fue dejándolos muy intrigados. Sonohrina guardó la tarjeta de Nelson en su cartera.
*Diego: Yo no creo en eso... ¿Tú vas a ir a ver a ese tipo, Sonohrina?
*Sonohrina: Me da igual... Yo no tengo nada que ir a hacer allá.
*Diego: Ah bueno... (La abrazó) No quiero dejarte ir con ese loco, Sonohrina... (La besó) Se ve raro y no me agrada ese tipo, es en serio...
Luca volteó a la tienda que había al lado de la cafetería y vio a Alejandra. Se levantó de la silla para hablar con ella. Se le acercó y la abrazó.
*Alejandra: Luca... ¿Qué te dije?
*Luca: Yo necesito hablar contigo, Alejandra... No entiendo por qué no quieres verme más.
*Alejandra: Porque quiero que hagas tu vida, Luca. Es mejor para ambos... ¿Y tu novia? ¿No andas con ella?
*Luca: Se fue a Inglaterra, ella vive allá. Ahora estamos almorzando y celebrando el cumpleaños de Sonohrina...
*Alejandra: ¿Dónde está ella? La quiero saludar y felicitar.
*Luca: Afuera. Está con Diego y con los mellizos.
Alejandra salió de la tienda y abrazó a Sonohrina, ella volteó y la saludó.
*Alejandra: ¡Feliz cumpleaños, Sonohrina!
*Sonohrina: Gracias... (Sonrió)
*Alejandra: ¿Cómo sigues?
*Sonohrina: Bueno, mejorando... Aún no puedo caminar y por eso vine en silla de ruedas...
*Alejandra: Espero te recuperes por completo muy pronto.
*Sonohrina: Gracias... (Sonrió) ¿Y Luca adónde se fue?
*Alejandra: No lo sé. Pero yo no quiero verlo...
*Sonohrina: ¿Por qué?
*Alejandra: Porque no quiero tener problemas con su novia por culpa suya.
*Sonohrina: ¿Todavía te gusta Luca?
*Alejandra: Eres mi amiga y te he llegado a tener mucho cariño, así que te voy a contar la verdad. Yo siempre he amado a Luca, a pesar de la llegada de otros hombres a mi vida y sin importar la llegada de... ¿Cómo se llama su novia?
*Sonohrina: Se llama Amelith.
*Alejandra: Bueno sí, de Amelith. Pero no se lo digas a Luca.
*Sonohrina: Tranquila... (Sonrió)
*Alejandra: Bueno, espero pases un feliz cumpleaños. Debo irme a trabajar, trabajo en esa tienda que está allá... (Sonrió) Espero cumplas muchos más, Sonohrina.
*Sonohrina: (Sonrió) Muchas gracias, hasta luego.
Cada quien siguió su rumbo. Sonohrina, Diego, Luca y los mellizos volvieron a la habitación del hotel y Alejandra volvió a su jornada laboral. Al llegar al hotel, Sonohrina durmió una siesta. Tuvo un sueño un poco extraño, pero lo que ella no sabía es que era un recuerdo, veía a Diego tocando la melodía de "Lejana" en una especie de tarima pequeña de lo que parecía ser un restaurante. Recordó el momento en el cual Diego le pidió matrimonio frente a todos en un restaurante mientras sonaba la melodía de "Lejana" en su guitarra. Sonohrina se despertó porque escuchó a Milagros llorando. Diego estaba bañándose y por eso no escuchó que la bebé se había caído de la cuna. Sonohrina se sentó en la cama y trató de levantarse para colocar a la bebé dentro de la cuna de nuevo, pero le molestaban mucho las costillas. Diego salió del baño y vio a ambas en el suelo.
*Diego: ¿Qué pasó, Sonohrina?
*Sonohrina: Milagros comenzó a llorar cuando estaba tomando la siesta y me despertó, la vi en el suelo y traté de levantarme para colocarla de nuevo en la cuna, pero me comenzaron a doler las costillas y caí al suelo también.
Diego ayudó a Sonohrina a levantarse y la acostó de nuevo en la cama. Alzó a Milagros, que aún lloraba. Se había hecho un chichón grande en la cabeza. Diego le puso un cubo de hielo sobre el chichón para deshincharlo. Milagros lloraba más fuerte por el frío y el dolor.
*Sonohrina: ¿No se fracturó el cráneo?
*Diego: No. No te preocupes, Sonohrina; todo está bajo control.
*Sonohrina: No fue culpa mía, Dieguito... Sólo intenté ayudar.
*Diego: Yo sé, Sonohrina. Yo sé que tú sólo dormías, por eso no estoy molesto.
Tiempo más tarde, Milagros se durmió; la hinchazón del chichón había disminuido un poco. Sonohrina y Diego descansaban un rato.
*Sonohrina: Espero que esa caída no le afecte en el futuro.
*Diego: Todo estará bien, Sonohrina. Tranquila...
Sonohrina sólo miraba a Milagros sin quitarle la mirada de encima. La veía muy tranquila durmiendo.
*Diego: ¿Cenamos? (Sonrió)
*Sonohrina: Sí, pero me preocupa la bebé. Me da temor dejarla sola, Dieguito.
*Diego: ¡Ay Sonohrina, vamos! Te tengo una sorpresa. (Sonrió) ¿Vamos?
*Sonohrina: Bueno, está bien... (Rio)
*Diego: Vamos a avisarle a Luca para bajar al restaurante y darte la sorpresa.
Juntos los tres bajaron al restaurante para cenar. Luego de comer, Diego se montó en la tarima con su guitarra, se sentó en un banquillo y tomó el micrófono.
*Diego: Buenas noches a todos, (Sonrió) esta canción se la quiero dedicar a la mujer que me robó el corazón y se convirtió en mi esposa. Para ti, Sonohrina, en tu cumpleaños.
Diego comenzó a cantar una canción muy linda que, entre Luca y él, le compusieron a Sonohrina; se titulaba "El amor de un ángel". Todas las personas se quedaron escuchando con atención, Sonohrina estaba cautivada viendo a Diego cantando y tocando guitarra. Al final de la canción, Diego le cantó "Cumpleaños feliz". La gente comenzó a aplaudir.
*Diego: Feliz cumpleaños, Sonohrina. Te amo.
La gente siguió aplaudiendo y Diego bajó de la tarima. Se sentó al lado de Sonohrina y la besó.
*Sonohrina: Gracias, Dieguito. Me has hecho pasar el mejor cumpleaños que he vivido, a pesar de mis heridas y fracturas. (Sonrió y lo besó)
*Diego: Por nada, Sonohrina. Esto lo hago por y para ti... (La besó)
*Luca: Bueno Diego, sabes que Sonohrina está herida y no puedes inventar mucho con ella... (Rio) Tendrás que aguantarte un poco.
*Diego: No importa. La curaré consintiéndola un poco...
*Sonohrina: Gracias, Diego... (Lo besó y lo abrazó) Te amo... (Lo besaba aún apasionadamente) Gracias...
*Diego: De nada... (La besó) Te amo, Sonohrina. Eres la mujer de mi vida... (La besó) Gracias por todo lo que nos ha pasado... (La besó) Y por lo que pasará... (Sonrió y la besó mientras le acariciaba el cuello)
*Luca: Disculpen... (Rio) Pero no están en la habitación y mucha gente voltea y se quedan mirando.
*Diego: Que miren, no me importa... (La besó) Amo a esta mujer sin medida.
*Luca: No quiero imaginar cómo estarán más tarde en la habitación... (Rio) Mejor no interrumpo.
*Sonohrina: (Rio y seguía besando a Diego) Te amo, Dieguito... ¿Subimos?
*Diego: Bueno... (Le acarició el cuello mientras la miraba fijamente a los ojos) De acuerdo... (La abrazó)
Los tres subieron a sus habitaciones. Durmieron desde muy temprano porque Sonohrina estaba muy cansada.
martes, 16 de junio de 2009
45º Capitulo
Pasaron dos semanas y ya Sonohrina había recuperado gran parte de su memoria, pero sus costillas ni la fisura en su cráneo estaban del todo curadas. Esa mañana, Luca abrió la puerta de su habitación para salir a buscar a Alejandra al aeropuerto. Amelith lo sorprendió.
*Luca: (Sonrió) No sabía que vendrías... ¿No importa si hablamos luego? Es que tengo un compromiso muy importante y debo cumplirlo.
*Amelith: No hay problema, Luca... Yo te espero aquí... (Sonrió y lo abrazó)
*Luca: (Sonrió tímidamente) ¿Aquí? ¿Dices en mi habitación?
*Amelith: Sí... Es que quisiera contarte algo. Pero si estás por irte a algún lugar, ve. A tu regreso hablamos.
*Luca: De acuerdo... (La besó) Nos vemos.
*Amelith: Está bien... Nos vemos. (Lo besó)
Amelith se metió en la habitación y Luca se fue al aeropuerto. No sabía cómo estaría Alejandra al verlo. Luego de la llamada que le hizo dos semanas anteriores, no habían vuelto a hablar. Luca había intentado muchas veces hablar con ella por teléfono o internet y no tuvo éxito. En su habitación, Diego consultaba en internet sobre los viajes a Nueva York mientras Sonohrina aún dormía. No dejaba de anotar teléfonos, correos electrónicos y direcciones de hoteles.
*Diego: (Miró a Sonohrina y la acarició la mano izquierda) Cuando te recuperes la pasaremos mejor que antes, Sonohrina... (Le besó la mano)
*Sonohrina: (Abrió los ojos y sonrió) Hola Dieguito, ¿qué haces?
*Diego: Busco algún lugar bueno donde quedarnos en Nueva York. Pero eso sí, para ese viaje vamos sólo nosotros dos...
*Sonohrina: ¿Y los bebés?
*Diego: Se quedan en casa. No les pasará nada, Sonohrina.
*Sonohrina: No lo sé... No quiero que gastes tanto dinero, Dieguito. Quédate tranquilo y ya encontraremos la manera de pasarla bien juntos. Pero me preocupan los bebés. Me preocupa dejarlos solos en la casa.
*Diego: Se quedan con mis padres y con Luca... ¿Ahora no quieres ir?
*Sonohrina: Sí quiero ir, Dieguito. Pasa que no te quisiera poner a gastar mucho... Quiero ayudarte a pagar todo eso...
*Diego: (Sonrió) De acuerdo, me ayudarás... Pero, no vas a pagar más que yo.
*Sonohrina: Si es por eso, tú tampoco... (Rio) ¿Pagamos en partes iguales?
*Diego: (La besó) Está bien, Sonohrina...
Horas después, Luca llegó al aeropuerto para esperar a Alejandra. Cuando la vio, corrió hacia ella muy contento de volverla a ver.
*Alejandra: ¿Qué haces tú aquí?
*Luca: Vine a buscarte. Quería verte y quiero pasar tiempo contigo.
*Alejandra: Luca... Vete con tu novia y déjame tranquila ¿Sí? Lo mejor para ti es lo que te acaba de pasar.
*Luca: No lo entiendes, Alejandra...
*Alejandra: Sí lo entiendo, Luca. Mejor es que cada uno siga un camino diferente, es lo ideal ahora. No me busques más, Luca, por favor.
*Luca: ¿Me odias?
*Alejandra: No, sino que no quiero tener más nada contigo, Luca. Pero sí te voy a odiar si me sigues buscando.
*Luca: No me pidas que me vaya porque jamás lo haré, Alejandra.
*Alejandra: Ya lo hiciste. Bueno, me voy a mi casa. Hasta nunca...
Alejandra se fue muy cansada y triste a su casa, se notaba que su humor no había cambiado desde el día que habló con Luca por teléfono. Luca supo que era incorrecto perseguirla y obligarla a estar con él. Se fue al hotel de regreso, un poco desanimado. Al llegar, abrió la puerta de su habitación y encontró a Amelith dormida en su cama. Le acarició la mejilla y Amelith despertó.
*Amelith: Luca... Ya llegaste... (Sonrió) ¿Cómo te fue?
*Luca: Bien... (Mintió)
*Amelith: ¿Recuerdas que mañana me voy?
*Luca: Sí...
*Amelith: ¿Me vas a acompañar al aeropuerto?
*Luca: Sí...
*Amelith: ¿Recuerdas... (Sonrió, lo abrazó y lo besó) Tú promesa?
*Luca: (Respiró hondo) Amelith, lo siento... Pero no voy a poder cumplirla...
*Amelith: (Se notaba triste) ¿Por qué?
*Luca: Porque te vas mañana. Yo hoy no me siento muy bien... (Se sentó en la cama y cubrió su frente con ambas manos) Lo siento, Amelith. No voy a hacerlo hoy.
*Amelith: ¿Qué tienes? (Lo abrazó) Te comprendo. Soy tu novia. (Le acarició la frente)
*Luca: Amelith, no sé qué me pasa... Estoy triste desde hace rato.
*Amelith: Dime todo lo que sientes, Luca. Yo estoy aquí para ayudarte ¿Es por mi partida de mañana?
*Luca: Sí, sí... (Mintió) Mi amor, no quiero que te vayas. (La besó)
*Amelith: Pídelo... (Lo besó) Pídelo y me voy a Italia contigo... (Lo besó) Sólo pídelo...
Amelith acostó a Luca en la cama y lo abrazó. En ese momento, Diego abrió la puerta de la habitación de Luca y se quedó paralizado en la entrada.
*Diego: Ehmm... Perdón que los interrumpa, pero Luca, tengo que decirte algo...
*Luca: (Se levantó de la cama) Tranquilo, no pasó nada... Dime.
*Diego: Luego de unos meses, Sonohrina y yo iremos a Nueva York para una segunda luna de miel. Vine a saber si tendrías algún problema en quedarte con los bebés en casa.
*Luca: No hay problema... ¿Cuándo se van?
*Diego: No lo sé... Sólo sé que en unos meses, cuando ella ya esté recuperada de todo lo que le ha pasado.
*Luca: De acuerdo...
*Diego: Bueno, los dejo para no interrumpirlos más. Disculpen.
Diego salió de la habitación cerrando la puerta. Luca respiró hondo y volteó para hablar con Amelith. Se sentó en la cama.
*Luca: Amelith... Yo quisiera que me visites un día.
*Amelith: Lo haré... (Lo abrazó) Tranquilo... (Lo besó)
Mientras Luca y Amelith conversaban sobre cómo es la ciudad donde vivía cada uno, Diego estaba paseando por Caracas buscando un lugar en el que fabricaran medallas para hacerle un regalo a Sonohrina, ya que se acercaba su cumpleaños. Encontró un buen lugar para encargarla, sería una guitarra como las que él llevaba colgando de su cuello. Sabía que le gustaría mucho porque a ella le gustaba siempre llevar medallas y otras cosas colgadas al cuello, el regalo estaría listo para una semana. Llegó al hotel y subió a su habitación.
*Sonohrina: ¿Tanto tiempo para preguntarle a Luca si no hay problema en quedarse con los bebés en Italia?
*Diego: (Rio) Sí...
*Sonohrina: No me da risa... ¿Dónde estabas?
*Diego: No te lo puedo decir porque lo arruinaría todo. (Sonrió)
*Sonohrina: ¿Qué arruinarías? Algo tienes en mente y no me lo quieres decir...
*Diego: Es una sorpresa que no te esperas, Sonohrina. Pero sólo te adelanto que te gustará.
*Sonohrina: Es una pena que mi cumpleaños esté cerca y lo tenga que pasar llena de heridas y dolores...
*Diego: Bueno, ¿y tienes hambre?
*Sonohrina: No, aún no... ¿Tú sí?
*Diego: Sí, un poco... ¿Cómo se portaron los bebés?
*Sonohrina: Bien, estuvieron durmiendo todo este tiempo... (Rio)
*Diego: Son angelitos los dos... (Sonrió mientras los miraba) Se portan bien, no forman un caos, casi no lloran.
Diego se acercó a los bebés, alzó a Milagros mientras dormía y le besó la frente.
*Milagros: (Despertó) Mmm... Dock... Pa-pa... Ia... (Sonrió)
*Diego: ¡Qué bella, mi princesita! (Sonrió y le besó la mano derecha)
Milagros sólo reía. Cuando vio a Sonohrina, quiso abrazarla; hacía gestos para que Diego la dejara estar con Sonohrina. Diego dejó que Milagros estuviese un rato con Sonohrina y despertó a Mateo.
*Mateo: Aaaa... (Rio) Pa-pa... (Trató de abrazarlo)
*Diego: ¡Campeón! ¿Cómo estás? (Sonrió)
*Mateo: Mbr... Aaa... (Rio)
Diego y Sonohrina jugaron un poco con los mellizos. Vivían la parte más divertida de ser padres, los momentos en los cuales podían jugar con sus bebés y verlos sonreír con frecuencia.
Al día siguiente, Luca se fue al aeropuerto para acomnpañar a Amelith y despedirla. Se prometieron seguir en contacto y visitarse luego de un tiempo. Luego, volvió al hotel para descansar y pensar en cómo haría para volver a ver a Alejandra; sabía que ya no respondía al teléfono, ni mensajes por internet, y mucho menos el celular. Fue a la habitación de Diego y Sonohrina para no quedarse solo.
*Diego: ¿Viste a Alejandra?
*Luca: Sí, la fuí a ver al aeropuerto. Pero ella no quiere volver a verme.
*Diego: Te lo buscaste, Luca. Lo siento, pero creo que no debiste decirle a Amelith que sea tu novia.
*Luca: Amelith me gusta, Diego. Alejandra siempre se negaba a ser mi novia.
*Sonohrina: Puede que ahora quiera ser tu novia pero sabe que estás con otra.
*Luca: No... Sonohrina, ella sabe que yo estoy con Amelith, pero no sabe que aún la amo.
*Diego: Llámala entonces...
*Luca: No puedo, ella ahora no quiere responder mis llamadas, ni mis mensajes... Me odia...
*Diego: ¿Ya lo intentaste?
*Luca: Sí, muchas veces... Sin éxito.
*Sonohrina: Ella se dará cuenta de que la quieres y querrá regresar.
*Luca: Dios te oiga, Sonohrina. Gracias. (Sonrió)
*Sonohrina: Por nada. Ustedes harían muy buena pareja, pasa que ahora su amor está pasando por muchas dificultades, pero todo estará bien luego si ella es tu destino... (Lo abrazó con cuidado de no lastimarse las costillas) Tranquilo, todo se va a arreglar. Sino, mira lo que le pasó a Dieguito; conoció a alguien más y se enamoró de ella, luego se dio cuenta que no era lo mismo y decidió regresar a mi lado... (Rio) Ahora estamos como estamos, muy felices juntos.
*Luca: Tienes razón.
*Diego: Ahora, puede ser que ella conozca a otros hombres y que termine con todos. En ese momento, se dará cuenta de que el amor de su vida eres tú.
*Luca: Ojalá así sea. Gracias, Diego... (Lo abrazó)
Pasaron una tarde entretenida viendo televisión, escuchando música, practicando sus melodías y jugando con los bebés. Al final de la jornada, cada quien se durmió.
*Luca: (Sonrió) No sabía que vendrías... ¿No importa si hablamos luego? Es que tengo un compromiso muy importante y debo cumplirlo.
*Amelith: No hay problema, Luca... Yo te espero aquí... (Sonrió y lo abrazó)
*Luca: (Sonrió tímidamente) ¿Aquí? ¿Dices en mi habitación?
*Amelith: Sí... Es que quisiera contarte algo. Pero si estás por irte a algún lugar, ve. A tu regreso hablamos.
*Luca: De acuerdo... (La besó) Nos vemos.
*Amelith: Está bien... Nos vemos. (Lo besó)
Amelith se metió en la habitación y Luca se fue al aeropuerto. No sabía cómo estaría Alejandra al verlo. Luego de la llamada que le hizo dos semanas anteriores, no habían vuelto a hablar. Luca había intentado muchas veces hablar con ella por teléfono o internet y no tuvo éxito. En su habitación, Diego consultaba en internet sobre los viajes a Nueva York mientras Sonohrina aún dormía. No dejaba de anotar teléfonos, correos electrónicos y direcciones de hoteles.
*Diego: (Miró a Sonohrina y la acarició la mano izquierda) Cuando te recuperes la pasaremos mejor que antes, Sonohrina... (Le besó la mano)
*Sonohrina: (Abrió los ojos y sonrió) Hola Dieguito, ¿qué haces?
*Diego: Busco algún lugar bueno donde quedarnos en Nueva York. Pero eso sí, para ese viaje vamos sólo nosotros dos...
*Sonohrina: ¿Y los bebés?
*Diego: Se quedan en casa. No les pasará nada, Sonohrina.
*Sonohrina: No lo sé... No quiero que gastes tanto dinero, Dieguito. Quédate tranquilo y ya encontraremos la manera de pasarla bien juntos. Pero me preocupan los bebés. Me preocupa dejarlos solos en la casa.
*Diego: Se quedan con mis padres y con Luca... ¿Ahora no quieres ir?
*Sonohrina: Sí quiero ir, Dieguito. Pasa que no te quisiera poner a gastar mucho... Quiero ayudarte a pagar todo eso...
*Diego: (Sonrió) De acuerdo, me ayudarás... Pero, no vas a pagar más que yo.
*Sonohrina: Si es por eso, tú tampoco... (Rio) ¿Pagamos en partes iguales?
*Diego: (La besó) Está bien, Sonohrina...
Horas después, Luca llegó al aeropuerto para esperar a Alejandra. Cuando la vio, corrió hacia ella muy contento de volverla a ver.
*Alejandra: ¿Qué haces tú aquí?
*Luca: Vine a buscarte. Quería verte y quiero pasar tiempo contigo.
*Alejandra: Luca... Vete con tu novia y déjame tranquila ¿Sí? Lo mejor para ti es lo que te acaba de pasar.
*Luca: No lo entiendes, Alejandra...
*Alejandra: Sí lo entiendo, Luca. Mejor es que cada uno siga un camino diferente, es lo ideal ahora. No me busques más, Luca, por favor.
*Luca: ¿Me odias?
*Alejandra: No, sino que no quiero tener más nada contigo, Luca. Pero sí te voy a odiar si me sigues buscando.
*Luca: No me pidas que me vaya porque jamás lo haré, Alejandra.
*Alejandra: Ya lo hiciste. Bueno, me voy a mi casa. Hasta nunca...
Alejandra se fue muy cansada y triste a su casa, se notaba que su humor no había cambiado desde el día que habló con Luca por teléfono. Luca supo que era incorrecto perseguirla y obligarla a estar con él. Se fue al hotel de regreso, un poco desanimado. Al llegar, abrió la puerta de su habitación y encontró a Amelith dormida en su cama. Le acarició la mejilla y Amelith despertó.
*Amelith: Luca... Ya llegaste... (Sonrió) ¿Cómo te fue?
*Luca: Bien... (Mintió)
*Amelith: ¿Recuerdas que mañana me voy?
*Luca: Sí...
*Amelith: ¿Me vas a acompañar al aeropuerto?
*Luca: Sí...
*Amelith: ¿Recuerdas... (Sonrió, lo abrazó y lo besó) Tú promesa?
*Luca: (Respiró hondo) Amelith, lo siento... Pero no voy a poder cumplirla...
*Amelith: (Se notaba triste) ¿Por qué?
*Luca: Porque te vas mañana. Yo hoy no me siento muy bien... (Se sentó en la cama y cubrió su frente con ambas manos) Lo siento, Amelith. No voy a hacerlo hoy.
*Amelith: ¿Qué tienes? (Lo abrazó) Te comprendo. Soy tu novia. (Le acarició la frente)
*Luca: Amelith, no sé qué me pasa... Estoy triste desde hace rato.
*Amelith: Dime todo lo que sientes, Luca. Yo estoy aquí para ayudarte ¿Es por mi partida de mañana?
*Luca: Sí, sí... (Mintió) Mi amor, no quiero que te vayas. (La besó)
*Amelith: Pídelo... (Lo besó) Pídelo y me voy a Italia contigo... (Lo besó) Sólo pídelo...
Amelith acostó a Luca en la cama y lo abrazó. En ese momento, Diego abrió la puerta de la habitación de Luca y se quedó paralizado en la entrada.
*Diego: Ehmm... Perdón que los interrumpa, pero Luca, tengo que decirte algo...
*Luca: (Se levantó de la cama) Tranquilo, no pasó nada... Dime.
*Diego: Luego de unos meses, Sonohrina y yo iremos a Nueva York para una segunda luna de miel. Vine a saber si tendrías algún problema en quedarte con los bebés en casa.
*Luca: No hay problema... ¿Cuándo se van?
*Diego: No lo sé... Sólo sé que en unos meses, cuando ella ya esté recuperada de todo lo que le ha pasado.
*Luca: De acuerdo...
*Diego: Bueno, los dejo para no interrumpirlos más. Disculpen.
Diego salió de la habitación cerrando la puerta. Luca respiró hondo y volteó para hablar con Amelith. Se sentó en la cama.
*Luca: Amelith... Yo quisiera que me visites un día.
*Amelith: Lo haré... (Lo abrazó) Tranquilo... (Lo besó)
Mientras Luca y Amelith conversaban sobre cómo es la ciudad donde vivía cada uno, Diego estaba paseando por Caracas buscando un lugar en el que fabricaran medallas para hacerle un regalo a Sonohrina, ya que se acercaba su cumpleaños. Encontró un buen lugar para encargarla, sería una guitarra como las que él llevaba colgando de su cuello. Sabía que le gustaría mucho porque a ella le gustaba siempre llevar medallas y otras cosas colgadas al cuello, el regalo estaría listo para una semana. Llegó al hotel y subió a su habitación.
*Sonohrina: ¿Tanto tiempo para preguntarle a Luca si no hay problema en quedarse con los bebés en Italia?
*Diego: (Rio) Sí...
*Sonohrina: No me da risa... ¿Dónde estabas?
*Diego: No te lo puedo decir porque lo arruinaría todo. (Sonrió)
*Sonohrina: ¿Qué arruinarías? Algo tienes en mente y no me lo quieres decir...
*Diego: Es una sorpresa que no te esperas, Sonohrina. Pero sólo te adelanto que te gustará.
*Sonohrina: Es una pena que mi cumpleaños esté cerca y lo tenga que pasar llena de heridas y dolores...
*Diego: Bueno, ¿y tienes hambre?
*Sonohrina: No, aún no... ¿Tú sí?
*Diego: Sí, un poco... ¿Cómo se portaron los bebés?
*Sonohrina: Bien, estuvieron durmiendo todo este tiempo... (Rio)
*Diego: Son angelitos los dos... (Sonrió mientras los miraba) Se portan bien, no forman un caos, casi no lloran.
Diego se acercó a los bebés, alzó a Milagros mientras dormía y le besó la frente.
*Milagros: (Despertó) Mmm... Dock... Pa-pa... Ia... (Sonrió)
*Diego: ¡Qué bella, mi princesita! (Sonrió y le besó la mano derecha)
Milagros sólo reía. Cuando vio a Sonohrina, quiso abrazarla; hacía gestos para que Diego la dejara estar con Sonohrina. Diego dejó que Milagros estuviese un rato con Sonohrina y despertó a Mateo.
*Mateo: Aaaa... (Rio) Pa-pa... (Trató de abrazarlo)
*Diego: ¡Campeón! ¿Cómo estás? (Sonrió)
*Mateo: Mbr... Aaa... (Rio)
Diego y Sonohrina jugaron un poco con los mellizos. Vivían la parte más divertida de ser padres, los momentos en los cuales podían jugar con sus bebés y verlos sonreír con frecuencia.
Al día siguiente, Luca se fue al aeropuerto para acomnpañar a Amelith y despedirla. Se prometieron seguir en contacto y visitarse luego de un tiempo. Luego, volvió al hotel para descansar y pensar en cómo haría para volver a ver a Alejandra; sabía que ya no respondía al teléfono, ni mensajes por internet, y mucho menos el celular. Fue a la habitación de Diego y Sonohrina para no quedarse solo.
*Diego: ¿Viste a Alejandra?
*Luca: Sí, la fuí a ver al aeropuerto. Pero ella no quiere volver a verme.
*Diego: Te lo buscaste, Luca. Lo siento, pero creo que no debiste decirle a Amelith que sea tu novia.
*Luca: Amelith me gusta, Diego. Alejandra siempre se negaba a ser mi novia.
*Sonohrina: Puede que ahora quiera ser tu novia pero sabe que estás con otra.
*Luca: No... Sonohrina, ella sabe que yo estoy con Amelith, pero no sabe que aún la amo.
*Diego: Llámala entonces...
*Luca: No puedo, ella ahora no quiere responder mis llamadas, ni mis mensajes... Me odia...
*Diego: ¿Ya lo intentaste?
*Luca: Sí, muchas veces... Sin éxito.
*Sonohrina: Ella se dará cuenta de que la quieres y querrá regresar.
*Luca: Dios te oiga, Sonohrina. Gracias. (Sonrió)
*Sonohrina: Por nada. Ustedes harían muy buena pareja, pasa que ahora su amor está pasando por muchas dificultades, pero todo estará bien luego si ella es tu destino... (Lo abrazó con cuidado de no lastimarse las costillas) Tranquilo, todo se va a arreglar. Sino, mira lo que le pasó a Dieguito; conoció a alguien más y se enamoró de ella, luego se dio cuenta que no era lo mismo y decidió regresar a mi lado... (Rio) Ahora estamos como estamos, muy felices juntos.
*Luca: Tienes razón.
*Diego: Ahora, puede ser que ella conozca a otros hombres y que termine con todos. En ese momento, se dará cuenta de que el amor de su vida eres tú.
*Luca: Ojalá así sea. Gracias, Diego... (Lo abrazó)
Pasaron una tarde entretenida viendo televisión, escuchando música, practicando sus melodías y jugando con los bebés. Al final de la jornada, cada quien se durmió.
viernes, 12 de junio de 2009
44º Capitulo
Horas después, Luca estaba con Amelith en la piscina. No dejaba de mirarla.
*Amelith: Luca, mi amor, me intimidas... (Rio y lo besó)
*Luca: (La besó) ¿Por qué?
*Amelith: Porque me miras tan fijamente que me intimidas y... (Lo besó) Eres el amor de mi vida, Luca. Te amo.
*Luca: Yo también te amo, Amelith... (La besó)
*Amelith: ¿Podemos ir a mi cuarto? Es un momento muy corto...
*Luca: (Sonrió y la besó) De acuerdo.
Amelith llevó a Luca para su habitación. Cerró la puerta con seguro, lo besó y lo abrazó.
*Luca: Te amo, Amelith...
*Amelith: Yo no quiero separarme de ti, mucho menos que me olvides... Adelantaré mi vuelo y me iré a Inglaterra en dos semanas. Yo quisiera que me recuerdes para siempre.
*Luca: Amelith... Lo siento, pero no puedo. Casi no nos conocemos y... Mejor nos conocemos más...
*Amelith: (Lo besó) Pero, ¿tú no quieres que yo me lleve un recuerdo inolvidable de mi viaje a Venezuela?
*Luca: Me encantaría, Amelith. Pero no pienso que sea el momento para hacerlo.
*Amelith: ¿Tú me amas?
*Luca: Sí, pero pienso que sea mejor conocernos un poco más, Amelith.
*Amelith: Yo también te amo, Luca... Pero sé que tienes razón...
*Luca: Te prometo que no te irás a Inglaterra desilusionada del amor que acaba de nacer entre los dos... Te lo prometo... (La besó) En serio.
*Amelith: Gracias, Luca... (Lo abrazó y lo besó)
Mientras eso ocurría, Diego paseaba a los mellizos por el lobby del hotel. Diego alzó a Mateo y le besó la cabeza. Mateo sólo rio y le acarició la frente a Diego. Luego alzó a Milagros y le besó la frente. Milagros rio y le acarició el cuello.
*Mateo: Br... Pa-pá... Ma...
*Diego: ¡Mi campeón, eres muy inteligente!
*Milagros: AaA... Dock... Ia... (Se notaba un poco enojada) Pa-pá...
*Diego: ¿Celosa? (Rio) Yo los quiero igual... No te pongas celosa, Milagritos. Tú eres mi bebita y Mateo es mi pequeño campeón. Ustedes son el fruto de mi amor por Sonohrina, son lo más importante que tengo...
Luca llegó al lobby del hotel un poco preocupado. Le preocupaba que Amelith se desencantara por completo de él, pero sabía que le había dicho lo correcto.
*Diego: ¿Qué tienes?
*Luca: Nada... (Se sentó en un sofá) Hoy voy a salir a bailar con Amelith, ¿te unes?
*Diego: Me encantaría, pero voy a cuidar a Sonohrina. No la quiero dejar sola mucho tiempo, si tiene una emergencia no tiene a nadie que la atienda o la ayude. Iría con Sonohrina si ella estuviese bien.
*Luca: Bueno... Como quieras...
*Diego: Nos vemos. Dejo a los bebés en la habitación y voy a la piscina.
*Luca: De acuerdo. Yo ya estuve en la piscina y quiero estar aquí un rato para descansar.
Diego se fue con los bebés a la habitación. Encontró a Sonohrina llorando. Se acercó a ella y le acarició la mano derecha.
*Diego: ¿Qué pasó, Sonohrina?
*Sonohrina: Dieguito... No soporto el dolor en las costillas... Estoy llorando de impotencia, no puedo hacer absolutamente nada... Y no recuerdo las cosas más importantes que he vivido...
*Diego: Todo va a estar bien. (La abrazó con cuidado)
*Sonohrina: No quiero que estés preso aquí por mí. Distraete y haz lo que quieras... Yo estaré bien...
*Diego: Sonohrina, tú no me tienes preso aquí. Yo estoy contigo porque quiero cuidarte y no quiero dejarte sola. No me siento preso. Mira, esta noche Luca se va con Amelith a bailar.
*Sonohrina: Ve. Ve y te distraes... Te diviertes...
*Diego: Sonohrina, tú necesitas que alguien esté aquí para ayudarte y acompañarte por si algo pasa. Yo no voy a ir porque prefiero estar contigo cuidándote. Eres mi esposa y no te dejaría sola en un momento tan difícil para ti.
*Sonohrina: Dieguito, yo estaré bien. Ve y diviértete.
*Diego: (Le acarició el cuello) Tranquila, Sonohrina. Ya nos divertiremos juntos cuando estés bien. Perdón que cambie de tema, pero... ¿Sabes que Luca es novio de Amelith?
*Sonohrina: ¿Amelith es la muchacha que vino a la habitación? ¿La amiga de la piscina?
*Diego: Sí... Ayer en la noche, Luca y ella se hicieron novios.
*Sonohrina: Bueno, los felicito... ¿Y él no estaba con otra?
*Diego: Ellos nunca llegaron a formalizar una relación. Era como una conquista, pero nunca fueron novios. Pero sigo pensando que Alejandra, que es la muchacha que conociste y que creías que era la novia de Luca, no le gustará nada esto. Pienso que ellos harían mejor pareja juntos.
*Sonohrina: ¿No te agrada Amelith?
*Diego: Sí me agrada, pero no es la mujer que quisiera para mi hermano. No sé, hay algo en ella que no le va a Luca. No sé qué será...
*Sonohrina: Será porque a ti te gusta ella...
*Diego: No. A mí me gustas tú, Sonohrina. (La besó) Sólo tú... (La besó)
*Sonohrina: Pero ella es más linda que yo y no está fracturada...
*Diego: Eso no es verdad. Tú eres la más linda de todas, por eso me gustas, Sonohrina...
*Sonohrina: Ahora estoy desmemoriada, herida, fracturada, hinchada... ¿Aún así te gusto?
*Diego: Sí... (La besó) No quiero verte llorar.
*Sonohrina: De acuerdo... Pero prométeme que no estarás preso aquí sólo por mí.
*Diego: Te dije que no me siento preso. Yo te amo, Sonohrina.
Esa noche, Luca y Amelith salieron a bailar. Diego decidió quedarse cuidando a Sonohrina. Saldría a bailar con ella si no estuviese fracturada. En la discoteca, Luca pudo relajarse un poco bailando con Amelith. Horas después regresaron al hotel.
*Luca: Quiero estar contigo para siempre, Amelith.
*Amelith: Yo también. (Lo besó) No quiero que nos separemos, Luca... Tú me haces sentir muy feliz.
*Luca: No quiero que te vayas, Amelith. (La abrazó)
*Amelith: Yo quisiera que vinieras conmigo a Inglaterra. No quiero dejarte solo, Luca... (Lo besó y lo abrazó)
*Luca: Ya es tarde... (La besó) Perdóname, pero tengo que irme. La pasé muy bien contigo. (La besó)
*Amelith: Yo también. La pasé excelente contigo. Hasta mañana.
*Luca: Hasta mañana, mi amor.
Cada quien se durmió en su respectiva habitación. Luca recordó que en pocos días Alejandra volvería a Caracas y se enteraría de su nueva historia con Amelith. Él aún quería a Alejandra, pero ella se negó siempre a ser su novia, se dio cuenta que posiblemente ya no estaría enamorado de ella.
Al día siguiente, Luca estaba en la piscina con Amelith, de pronto sonó su celular.
*Alejandra: Hola Luca, ¿cómo estás?
*Luca: Bien ¿Y tú?
*Alejandra: No muy bien. Luca, me quedé sola... (Se le distorcionó la voz) Mi mamá acaba de morir...
*Luca: De veras lo siento, Alejandra. La vida es así. Impredecible... Mi sentido pésame.
*Alejandra: Quiero verte... Ya quiero que llegue el día de regresar para salir y estar juntos.
*Luca: (Cubrió el celular) Espérame, Amelith. Vuelvo en seguida.
Amelith asintió y esperó a Luca leyendo una revista. Luca se fue a un lugar apartado para poder hablar por teléfono.
*Luca: Alejandra, será difícil que nos veamos los primeros días de tu regreso porque ya no estoy solo.
*Alejandra: ¿A qué te refieres?
*Luca: Conocí a una muchacha hace tres días. Ahora somos novios.
*Alejandra: Me alegro mucho por ti. Espero seas feliz con ella. Chao. (Colgó)
*Luca: Alejandra...
Luca apagó su celular y volvió a la piscina para estar con Amelith. Mientras eso ocurría, Alejandra estaba llorando fuertemente en la habitación donde se hospedaba en Maracaibo. Necesitaba el apoyo y la ayuda de Luca, pero él no estaba del todo disponible para ella.
*Amelith: ¿Quién te llamó, mi amor? (Le acarició el cuello y luego las mejillas)
*Luca: Mi amor, yo tengo que contarte algo... Antes de conocerte, a mí me gustaba una muchacha venezolana. Nosotros casi nos hacíamos novios. Su mamá estuvo muy enferma, acaba de morir. Ella me llamó para contarme eso, ella está en Maracaibo...
*Amelith: Yo trataré de hacerte feliz, Luca...
*Luca: Te amo... (La besó)
*Amelith: Yo también. Eres una dulzura, Luca... (Lo besó)
Mientras eso ocurría, Sonohrina se estaba despertando. Diego la abrazó y le besó el cuello.
*Diego: Sonohrina, quisiera hacerte un favor que quizá te ayude a recordar un poco de memoria.
Diego tomó su guitarra y comenzó a tocar la melodía de "Lejana". Sonohrina sonrió y abrazó a Diego cuando él terminó la melodía.
*Sonohrina: ¡Hermosa! ¿Cómo se llama?
*Diego: Se llama "Lejana". Te la dediqué sólo a ti cuando estabas con Camilo y yo estaba en Italia. Es tu canción, Sonohrina.
*Sonohrina: ¡Qué lindo eres! Pero ya no estoy lejos de ti... ¿No has pensado en eso?
*Diego: Sí... (Rio) Pero se quedó llamándose "Lejana". No he pensado en cómo podría llamarse si le cambio el nombre. Yo te ayudaré a recobrar tu memoria, Sonohrina.
*Sonohrina: Gracias... (Lo abrazó con cuidado de no tropezar sus costillas)
*Diego: Te traigo el desayuno... ¿Qué quieres que compre?
*Sonohrina: (Le dio dinero) Lo que puedas comprar con esto, para los dos ¿De acuerdo?
*Diego: No Sonohrina. Quédate tu dinero. Yo te compro lo que tú quieras.
*Sonohrina: No, Dieguito... Tú no gastes tu dinero en mí.
*Diego: Sonohrina, (Sonrió) pago yo.
*Sonohrina: No, Dieguito. No pagues tú solo. Toma... (Le dio su dinero)
*Diego: No gracias, Sonohrina. Yo pago. No te preocupes.
Diego se levantó de la cama y se fue a comprar un desayuno que pudiera compartir con Sonohrina. Pidió waffles para desayunar, esperaba que a Sonohrina le gustaran. Subió a la habitación con dos platos y una montaña de waffles en otro plato aparte, dos jugos de naranja y unas rosas rojas que le compró a Sonohrina.
*Sonohrina: Toma, Dieguito. Dime si falta algo para pagártelo...
*Diego: Quédate tu dinero, Sonohrina. Yo lo que quiero es que me ames y que estés conmigo para toda la vida... (La besó) No me pagues nada... (La besó) No te preocupes... ¿Te gustan los waffles?
*Sonohrina: No me gustan, me encantan... (Sonrió)
Juntos desayunaron mientras Diego le contaba a Sonohrina parte de los recuerdos que ella había perdido, le mostraba las fotos en el celular y le detallaba todo.
*Sonohrina: ¡Ay, Dieguito... Qué hermoso sería recordar todo eso! Extraño a Camilo...
*Diego: Pues, no debieras extrañarlo, Sonohrina. Tú no recuerdas lo que él hizo, ¿verdad?
*Sonohrina: Bueno, íbamos a tener un bebé...
*Diego: Sí, y él lo mató. Nosotros estábamos por ser padres nuevamente, pero él intentó golpearme y tú me salvaste, Sonohrina. Te interpusiste entre él y yo... Y... Nuestro futuro bebé pagó con su vida toda la venganza que tiene ese hombre en mi contra. Así que no debieras extrañarlo, Sonohrina. Tú estás así por culpa suya. Él quiso tener un hijo contigo días después de haber hecho lo que hizo, tú te negaste a darle un hijo dándole un sedante antes de dormir. Camilo se durmió y me pediste llevarlo a su casa, yo seguí la dirección que me dijiste y tú lo dejaste en su casa. Cuando volteaste para volver al carro donde te estaba esperando, un carro te atropelló e hizo que perdieras parte de tu memoria. Ahora estás como estás.
*Sonohrina: Entonces por eso estoy lastimada. (Lo abrazó) Gracias, Dieguito.
*Diego: Por nada... (La abrazó) ¡Qué historia para recordar nuestra luna de miel! ¿No?
*Sonohrina: ¿Esta es nuestra luna de miel?
*Diego: Sí, pero todo se arruinó...
*Sonohrina: Dieguito... Sé que tú me quieres hacer feliz, y te lo agradezco... Pero...
*Diego: ¿Qué te parece si hacemos una segunda luna de miel? Digo, para reponer este desastre. (Sonrió)
*Sonohrina: (Sonrió) Se te ocurren unas cosas... (Rio) Bueno, está bien... (Sonrió) ¿Y adónde quieres ir?
*Diego: No lo sé... (La abrazó y la besó) A París, a Aruba, a Nueva York... ¿Tú adónde quieres ir?
*Sonohrina: Quiero ir al lugar al que me quieras llevar... (Lo besó) ¿Y cuándo sería?
*Diego: Cuando tú quieras...
*Sonohrina: Luego de unos meses... Mucho gasto tan seguido no es muy recomendable, Dieguito.
*Diego: Tienes razón. Bueno, te recuperas de tus heridas y vamos a Verona. Luego de unos meses, nos vamos a nuestra segunda luna de miel. Pero, ¿adónde quieres ir?
*Sonohrina: A... Está difícil... Bueno... (Sonrió) A Nueva York.
*Diego: Nos vamos a Nueva York... (La abrazó)
Terminaron de desayunar y vieron una película en la televisión llamada "Rápido y furioso". Les gustó mucho.
*Amelith: Luca, mi amor, me intimidas... (Rio y lo besó)
*Luca: (La besó) ¿Por qué?
*Amelith: Porque me miras tan fijamente que me intimidas y... (Lo besó) Eres el amor de mi vida, Luca. Te amo.
*Luca: Yo también te amo, Amelith... (La besó)
*Amelith: ¿Podemos ir a mi cuarto? Es un momento muy corto...
*Luca: (Sonrió y la besó) De acuerdo.
Amelith llevó a Luca para su habitación. Cerró la puerta con seguro, lo besó y lo abrazó.
*Luca: Te amo, Amelith...
*Amelith: Yo no quiero separarme de ti, mucho menos que me olvides... Adelantaré mi vuelo y me iré a Inglaterra en dos semanas. Yo quisiera que me recuerdes para siempre.
*Luca: Amelith... Lo siento, pero no puedo. Casi no nos conocemos y... Mejor nos conocemos más...
*Amelith: (Lo besó) Pero, ¿tú no quieres que yo me lleve un recuerdo inolvidable de mi viaje a Venezuela?
*Luca: Me encantaría, Amelith. Pero no pienso que sea el momento para hacerlo.
*Amelith: ¿Tú me amas?
*Luca: Sí, pero pienso que sea mejor conocernos un poco más, Amelith.
*Amelith: Yo también te amo, Luca... Pero sé que tienes razón...
*Luca: Te prometo que no te irás a Inglaterra desilusionada del amor que acaba de nacer entre los dos... Te lo prometo... (La besó) En serio.
*Amelith: Gracias, Luca... (Lo abrazó y lo besó)
Mientras eso ocurría, Diego paseaba a los mellizos por el lobby del hotel. Diego alzó a Mateo y le besó la cabeza. Mateo sólo rio y le acarició la frente a Diego. Luego alzó a Milagros y le besó la frente. Milagros rio y le acarició el cuello.
*Mateo: Br... Pa-pá... Ma...
*Diego: ¡Mi campeón, eres muy inteligente!
*Milagros: AaA... Dock... Ia... (Se notaba un poco enojada) Pa-pá...
*Diego: ¿Celosa? (Rio) Yo los quiero igual... No te pongas celosa, Milagritos. Tú eres mi bebita y Mateo es mi pequeño campeón. Ustedes son el fruto de mi amor por Sonohrina, son lo más importante que tengo...
Luca llegó al lobby del hotel un poco preocupado. Le preocupaba que Amelith se desencantara por completo de él, pero sabía que le había dicho lo correcto.
*Diego: ¿Qué tienes?
*Luca: Nada... (Se sentó en un sofá) Hoy voy a salir a bailar con Amelith, ¿te unes?
*Diego: Me encantaría, pero voy a cuidar a Sonohrina. No la quiero dejar sola mucho tiempo, si tiene una emergencia no tiene a nadie que la atienda o la ayude. Iría con Sonohrina si ella estuviese bien.
*Luca: Bueno... Como quieras...
*Diego: Nos vemos. Dejo a los bebés en la habitación y voy a la piscina.
*Luca: De acuerdo. Yo ya estuve en la piscina y quiero estar aquí un rato para descansar.
Diego se fue con los bebés a la habitación. Encontró a Sonohrina llorando. Se acercó a ella y le acarició la mano derecha.
*Diego: ¿Qué pasó, Sonohrina?
*Sonohrina: Dieguito... No soporto el dolor en las costillas... Estoy llorando de impotencia, no puedo hacer absolutamente nada... Y no recuerdo las cosas más importantes que he vivido...
*Diego: Todo va a estar bien. (La abrazó con cuidado)
*Sonohrina: No quiero que estés preso aquí por mí. Distraete y haz lo que quieras... Yo estaré bien...
*Diego: Sonohrina, tú no me tienes preso aquí. Yo estoy contigo porque quiero cuidarte y no quiero dejarte sola. No me siento preso. Mira, esta noche Luca se va con Amelith a bailar.
*Sonohrina: Ve. Ve y te distraes... Te diviertes...
*Diego: Sonohrina, tú necesitas que alguien esté aquí para ayudarte y acompañarte por si algo pasa. Yo no voy a ir porque prefiero estar contigo cuidándote. Eres mi esposa y no te dejaría sola en un momento tan difícil para ti.
*Sonohrina: Dieguito, yo estaré bien. Ve y diviértete.
*Diego: (Le acarició el cuello) Tranquila, Sonohrina. Ya nos divertiremos juntos cuando estés bien. Perdón que cambie de tema, pero... ¿Sabes que Luca es novio de Amelith?
*Sonohrina: ¿Amelith es la muchacha que vino a la habitación? ¿La amiga de la piscina?
*Diego: Sí... Ayer en la noche, Luca y ella se hicieron novios.
*Sonohrina: Bueno, los felicito... ¿Y él no estaba con otra?
*Diego: Ellos nunca llegaron a formalizar una relación. Era como una conquista, pero nunca fueron novios. Pero sigo pensando que Alejandra, que es la muchacha que conociste y que creías que era la novia de Luca, no le gustará nada esto. Pienso que ellos harían mejor pareja juntos.
*Sonohrina: ¿No te agrada Amelith?
*Diego: Sí me agrada, pero no es la mujer que quisiera para mi hermano. No sé, hay algo en ella que no le va a Luca. No sé qué será...
*Sonohrina: Será porque a ti te gusta ella...
*Diego: No. A mí me gustas tú, Sonohrina. (La besó) Sólo tú... (La besó)
*Sonohrina: Pero ella es más linda que yo y no está fracturada...
*Diego: Eso no es verdad. Tú eres la más linda de todas, por eso me gustas, Sonohrina...
*Sonohrina: Ahora estoy desmemoriada, herida, fracturada, hinchada... ¿Aún así te gusto?
*Diego: Sí... (La besó) No quiero verte llorar.
*Sonohrina: De acuerdo... Pero prométeme que no estarás preso aquí sólo por mí.
*Diego: Te dije que no me siento preso. Yo te amo, Sonohrina.
Esa noche, Luca y Amelith salieron a bailar. Diego decidió quedarse cuidando a Sonohrina. Saldría a bailar con ella si no estuviese fracturada. En la discoteca, Luca pudo relajarse un poco bailando con Amelith. Horas después regresaron al hotel.
*Luca: Quiero estar contigo para siempre, Amelith.
*Amelith: Yo también. (Lo besó) No quiero que nos separemos, Luca... Tú me haces sentir muy feliz.
*Luca: No quiero que te vayas, Amelith. (La abrazó)
*Amelith: Yo quisiera que vinieras conmigo a Inglaterra. No quiero dejarte solo, Luca... (Lo besó y lo abrazó)
*Luca: Ya es tarde... (La besó) Perdóname, pero tengo que irme. La pasé muy bien contigo. (La besó)
*Amelith: Yo también. La pasé excelente contigo. Hasta mañana.
*Luca: Hasta mañana, mi amor.
Cada quien se durmió en su respectiva habitación. Luca recordó que en pocos días Alejandra volvería a Caracas y se enteraría de su nueva historia con Amelith. Él aún quería a Alejandra, pero ella se negó siempre a ser su novia, se dio cuenta que posiblemente ya no estaría enamorado de ella.
Al día siguiente, Luca estaba en la piscina con Amelith, de pronto sonó su celular.
*Alejandra: Hola Luca, ¿cómo estás?
*Luca: Bien ¿Y tú?
*Alejandra: No muy bien. Luca, me quedé sola... (Se le distorcionó la voz) Mi mamá acaba de morir...
*Luca: De veras lo siento, Alejandra. La vida es así. Impredecible... Mi sentido pésame.
*Alejandra: Quiero verte... Ya quiero que llegue el día de regresar para salir y estar juntos.
*Luca: (Cubrió el celular) Espérame, Amelith. Vuelvo en seguida.
Amelith asintió y esperó a Luca leyendo una revista. Luca se fue a un lugar apartado para poder hablar por teléfono.
*Luca: Alejandra, será difícil que nos veamos los primeros días de tu regreso porque ya no estoy solo.
*Alejandra: ¿A qué te refieres?
*Luca: Conocí a una muchacha hace tres días. Ahora somos novios.
*Alejandra: Me alegro mucho por ti. Espero seas feliz con ella. Chao. (Colgó)
*Luca: Alejandra...
Luca apagó su celular y volvió a la piscina para estar con Amelith. Mientras eso ocurría, Alejandra estaba llorando fuertemente en la habitación donde se hospedaba en Maracaibo. Necesitaba el apoyo y la ayuda de Luca, pero él no estaba del todo disponible para ella.
*Amelith: ¿Quién te llamó, mi amor? (Le acarició el cuello y luego las mejillas)
*Luca: Mi amor, yo tengo que contarte algo... Antes de conocerte, a mí me gustaba una muchacha venezolana. Nosotros casi nos hacíamos novios. Su mamá estuvo muy enferma, acaba de morir. Ella me llamó para contarme eso, ella está en Maracaibo...
*Amelith: Yo trataré de hacerte feliz, Luca...
*Luca: Te amo... (La besó)
*Amelith: Yo también. Eres una dulzura, Luca... (Lo besó)
Mientras eso ocurría, Sonohrina se estaba despertando. Diego la abrazó y le besó el cuello.
*Diego: Sonohrina, quisiera hacerte un favor que quizá te ayude a recordar un poco de memoria.
Diego tomó su guitarra y comenzó a tocar la melodía de "Lejana". Sonohrina sonrió y abrazó a Diego cuando él terminó la melodía.
*Sonohrina: ¡Hermosa! ¿Cómo se llama?
*Diego: Se llama "Lejana". Te la dediqué sólo a ti cuando estabas con Camilo y yo estaba en Italia. Es tu canción, Sonohrina.
*Sonohrina: ¡Qué lindo eres! Pero ya no estoy lejos de ti... ¿No has pensado en eso?
*Diego: Sí... (Rio) Pero se quedó llamándose "Lejana". No he pensado en cómo podría llamarse si le cambio el nombre. Yo te ayudaré a recobrar tu memoria, Sonohrina.
*Sonohrina: Gracias... (Lo abrazó con cuidado de no tropezar sus costillas)
*Diego: Te traigo el desayuno... ¿Qué quieres que compre?
*Sonohrina: (Le dio dinero) Lo que puedas comprar con esto, para los dos ¿De acuerdo?
*Diego: No Sonohrina. Quédate tu dinero. Yo te compro lo que tú quieras.
*Sonohrina: No, Dieguito... Tú no gastes tu dinero en mí.
*Diego: Sonohrina, (Sonrió) pago yo.
*Sonohrina: No, Dieguito. No pagues tú solo. Toma... (Le dio su dinero)
*Diego: No gracias, Sonohrina. Yo pago. No te preocupes.
Diego se levantó de la cama y se fue a comprar un desayuno que pudiera compartir con Sonohrina. Pidió waffles para desayunar, esperaba que a Sonohrina le gustaran. Subió a la habitación con dos platos y una montaña de waffles en otro plato aparte, dos jugos de naranja y unas rosas rojas que le compró a Sonohrina.
*Sonohrina: Toma, Dieguito. Dime si falta algo para pagártelo...
*Diego: Quédate tu dinero, Sonohrina. Yo lo que quiero es que me ames y que estés conmigo para toda la vida... (La besó) No me pagues nada... (La besó) No te preocupes... ¿Te gustan los waffles?
*Sonohrina: No me gustan, me encantan... (Sonrió)
Juntos desayunaron mientras Diego le contaba a Sonohrina parte de los recuerdos que ella había perdido, le mostraba las fotos en el celular y le detallaba todo.
*Sonohrina: ¡Ay, Dieguito... Qué hermoso sería recordar todo eso! Extraño a Camilo...
*Diego: Pues, no debieras extrañarlo, Sonohrina. Tú no recuerdas lo que él hizo, ¿verdad?
*Sonohrina: Bueno, íbamos a tener un bebé...
*Diego: Sí, y él lo mató. Nosotros estábamos por ser padres nuevamente, pero él intentó golpearme y tú me salvaste, Sonohrina. Te interpusiste entre él y yo... Y... Nuestro futuro bebé pagó con su vida toda la venganza que tiene ese hombre en mi contra. Así que no debieras extrañarlo, Sonohrina. Tú estás así por culpa suya. Él quiso tener un hijo contigo días después de haber hecho lo que hizo, tú te negaste a darle un hijo dándole un sedante antes de dormir. Camilo se durmió y me pediste llevarlo a su casa, yo seguí la dirección que me dijiste y tú lo dejaste en su casa. Cuando volteaste para volver al carro donde te estaba esperando, un carro te atropelló e hizo que perdieras parte de tu memoria. Ahora estás como estás.
*Sonohrina: Entonces por eso estoy lastimada. (Lo abrazó) Gracias, Dieguito.
*Diego: Por nada... (La abrazó) ¡Qué historia para recordar nuestra luna de miel! ¿No?
*Sonohrina: ¿Esta es nuestra luna de miel?
*Diego: Sí, pero todo se arruinó...
*Sonohrina: Dieguito... Sé que tú me quieres hacer feliz, y te lo agradezco... Pero...
*Diego: ¿Qué te parece si hacemos una segunda luna de miel? Digo, para reponer este desastre. (Sonrió)
*Sonohrina: (Sonrió) Se te ocurren unas cosas... (Rio) Bueno, está bien... (Sonrió) ¿Y adónde quieres ir?
*Diego: No lo sé... (La abrazó y la besó) A París, a Aruba, a Nueva York... ¿Tú adónde quieres ir?
*Sonohrina: Quiero ir al lugar al que me quieras llevar... (Lo besó) ¿Y cuándo sería?
*Diego: Cuando tú quieras...
*Sonohrina: Luego de unos meses... Mucho gasto tan seguido no es muy recomendable, Dieguito.
*Diego: Tienes razón. Bueno, te recuperas de tus heridas y vamos a Verona. Luego de unos meses, nos vamos a nuestra segunda luna de miel. Pero, ¿adónde quieres ir?
*Sonohrina: A... Está difícil... Bueno... (Sonrió) A Nueva York.
*Diego: Nos vamos a Nueva York... (La abrazó)
Terminaron de desayunar y vieron una película en la televisión llamada "Rápido y furioso". Les gustó mucho.
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